La cita prevista culminó exitosamente, él llegó justo a tiempo, aunque se había despertado antes por la adrenalina que estaba al máximo, ya estaba listo, habían pasado días previos con esa tensión deseosa de tenerla pegada a su miembro con la boca engullendo el pito erecto que le había mostrado en fotos cachondas y se sensuales
La preparación previa fue importante, la seducción y la sorpresa es motivo del placer mismo. Él salió preparado, y le mostró otras sorpresas, una taza de corazones, unos dulces que le encantan a ella y una parada estratégica para arreglar la carga que traía, le mostró lo que a ella tanto le gusta, un trozo viril de carne, un buen ejemplar de hombre bajo los pantalones, se desabrochó todo y se lo mostró, se había salido de casa sin ropa interior.
La excitación mutua era inminente una buena chupada de pito comió en plena calle al mirar aquel trozo masculino, deseo de sus fantasías y bella verga erecta, para ella, hermoso ejemplar de hombre que tanto la excita y la hace gozar, exclamó de asombro, wow que rico, el delicioso pito estaba listo y desnudo al desabrocharse y bajarse el pantalón dentro del vehículo.
Era un miembro palpitante carnoso, venoso y jugoso que deseaba ser chupado, besado y mamado con pasión al menos 5 minutos, pero fueron 3 segundos, ni modo, ella traía también unos calzones en su bolso, unos bóxer masculinos y le mostró y prometió probárselos, así tal cual, él sin calzones hicieron el trayecto y justo antes de llegar le prestó esa prenda que ella usa para cubrir sus intimidades arriba de las pantaletas, yo digo, para que, de todas formas se los va a quitar, para que se los pone.
Se los puso y ajustados mostrando el paquete se lo enseño como le quedaban.
Ella temerosa de la situación, pero deseosa y admirada del cuadro que veía, un rico paquete que más tarde tendría entre sus piernas y prometieron calmarse y reservarse antes que los dolores de vientre le hicieran efecto.
Ambos excitados se contuvo y llegaron a la misión encomendada.
Terminaron temprano y se dirigieron al nido del placer y del amor, un hotel ya elegido y utilizado una vez antes, se bajaron del vehículo pidieron la misma habitación y pasaron, él la buscaba y se le re pegaba a sus nalgas vestido, ella haciendo y preparando no sé qué de su bolso se dejó llevar a la cama y empezó el a besarle en cuello y excitarla que de por sí ya estaba húmeda de su cosita, la desnudo de los pechos y la acariciaba y le bajó el pantalón y le puso el miembro entre las nalgas, ella se sentó y el aún con su bóxer le mostró el paquete que la sedujo al mirar ese objeto de su deseo oculto tras esos calzones se veía apetecible y excitante.
Lo palpó, lo midió con su mano y lo acaricio envuelto mientras el sin los pantalones se lo mostraba a placer el objeto del deseo y la pasión.
Le bajó la prenda y comenzó a mamarla, estaban excitados al máximo, tremendo pitote sobresalía de sus manitas y no engullía todo en su boca que no le cabía, le chupaba va cabecita y los guevos lo excitaba, el gemía de gusto con tan rica manada de pito, ahí si fueron más de 5 minutos de chupársela.
Le bajó los calzones de ella y la empino a la cama con los pies al suelo y abriendo sus pliegues le mostró el tesoro, su cavidad ansiosa de recibir tal excitado y firme miembro que enterró con ganas y deseos.
Se la cogió empinada.
Le metió todo el pito hasta los guevos y se quedó un instante y ella había empezado a gemir de placer teniendo adentro tan anhelado pito, la verga entera estaba hundida en su panocha ardiente y deseosa de verga, la sentía caliente por dentro estaba con mucha temperatura y chorreaba líquido, empezó a sentir esas ganas contenidas de placer, era lo que necesitaba, ese pito tan rico tenerlo metido, y gimiendo con placer exclamaba su orgasmo placentero y rápido gemían de gusto ambos, cogiendo en un hotel de paso con todas las ganas se la parcho sabroso, viendo tan hermosas nalgas de mujer hundirse el pito y rellenar de semen su interior, se lo vacío.
La lleno de leche de macho, era su cabrón cogelon hijo de la chingada que la hacía gozar hasta venirse en un instante, también se vino el, eyaculo en un orgasmo intenso que la sorprendió al ser tan rápido para ella, esa panocha ya la necesitaba la verga y no necesitaba excitación dentro y ser llenada de leche su interior, ambos se vinieron al mismo tiempo y disfrutaron de una cogida de perrita al borde de la cama de un hotel de paso.
Segunda parte.
Después de esa rica cogida de perrita, fueron a bañarse y a acariciar sus cuerpos con jabón y el pelo, ahora no la sedujo ni la masturbo en el baño, como de costumbre y arrancarle dos o tres orgasmos más, pero si le acaricio su cuerpo y sus partes íntimas, le tocó y acaricio los pechos se repegó a sus nalgas y le pasó la mano por su panochita, se tallaron la espalda y se fueron a la cama a seguir amándose.
Se recostaron, ella sobre él y acariciándole el pito se entrelazaron sus cuerpos desnudos, ella tocando sus huevos se bajó y se la mamo mientras el le acariciaba sus labios inferiores y buscaba el clítoris para masturbarla, empezó a gemir ella, y con movimientos circulares de sus dedos le tocaba el clítoris, ella tenía y pedía más y más, pidió mamar verga y se la puso de nuevo en la boca y chupaba con deseo y pasión extendiendo el placer por su cuerpo le tocó al mismo tiempo su culo y le introdujo un dedo, no sabía por donde más le gustaba.
Era tan inmenso el placer y pegó un grito de gusto y de repetir durante la acción sexual de ambos expresiones y gemidos de placer.
-papacito…. así así que rico coges…
-así mi amor chúpame la verga, -gozaba de gusto…- es tuya, cómetela toda -y ella gemía de gusto, mamando pito y él masturbándole el culo, el clítoris y ella con el pito en la boca decía- eres un cabrón cogelon hijo de la chingada como me gustas…
Ella gemía diciendo esto y seguía mamando verga, el dedo seguía clavado en el culo en mete y saca además también el otro dedo en la panocha al mismo tiempo, gemía y gritaba de placer intenso y chupaba el pito con tanto deseo contenido de vivir sola y sin haber sentido tanto placer en su vida, hasta que nos conocimos, ese culo es mío, el decía, y le hacía gozar y estremecerse de placer, y repetía ella no saber dónde más sentía placer, si por el culo o por la panocha o por la boca.
Ella se corrió varias veces más, con gritos y gemidos gozaba de placer intenso nunca antes conocido.
Ya vencido el pito se pusieron después en posición de tijera tocando ambos sexos y le tallaba con los guevos en su panocha y su clítoris excitado se corrió de nuevo y se vacío en intensos orgasmos en el pito y los guevos de el, se empaparon de sus líquidos, de su leches de ambos, terminaron y el fue a lavarse, el sentía los líquidos babosos empapando su pito y guevos, como escurrían bajo el agua de la regadera esa textura viscosa de ambos…
Lo dejo limpio y ella no se enjuagó solo se secó el exceso de líquido seminal de su entrepierna, había gozado tanto que estaba temblando del placer realizado de sentir tanto gusto como nunca y esas sesiones de sexo la habían dejado satisfecha, feliz, plena, desestresada, calmada, su rostro y sus mejillas se veían sonrosadas se notaba jovial, fresca, rejuvenecida, ningún maquillaje era tan perfecto, su rostro sin arrugas, liso, suave y hermoso, así es una mujer después del sexo, rejuvenecida feliz y satisfecha, no se reconoce ser la misma, se ve muy joven, y bonita, tierna y muy linda.
El satisfecho de haber cumplido como hombre, muy satisfecho de haberla hecho feliz y rellenarla de leche y de hacerla tener incontables orgasmos, de hacerla explotar de placer y de pasión.
Es una grata sensación de sentirse satisfecho, joven, deseado, exprimido, mamado, vaciado y sentirse bien con uno mismo al servicio de una mujer y hacerla feliz, y de poder sentir que es uno un buen hombre para el sexo.
Ser un buen cogedor y parchador de ella y que de premio se lleva de recuerdo una gran cogida que mientras la hacía gozar sentía como hundía sus uñas en sus guevos queriendo arrancarlos de la tensión durante sus orgasmos, y aguantar la estrujante mano en mis huevos, fue doloroso y rico a la vez, sentir que se adueña de la verga y querer arrancársela con las contracciones de su panochita o las uñas de sus manos mientras la hace venirse en espasmos vaginales, es tanto placer que se vuelve afición constante.
Que rico es cogerse a una mujer y dejarse coger por un hombre deseoso y experto en las artes de coger una mujer, es ir por el camino del placer intenso y satisfacción para la vida cotidiana.
Una buena parchadota rica.
Cogieron con intensidad esperando la próxima sesión de puro sexo apasionado.
Obviamente con mensajes eróticos y cachondos sobre sus experiencias realizadas y la humedecida panochita.