Entrevista de trabajo
Me acomodé encima de él, guiándolo dentro de mí con la mano, y empecé a cabalgarlo despacio. Sus manos fueron directo a mi culo, apretándolo con fuerza cada vez que bajaba. Gemíamos los dos, jadeando en sincronía, perdiendo cualquier vestigio de control mientras el colchón crujía bajo nosotros. Después de un rato sintiendo cóm...