Mi hija y su novio me dan placer
El dolor iba cediendo paso al placer y yo también empecé a disfrutarlo. Mariela, tendida boca arriba a mi lado, se masturbaba viendo la escena. Por la posición en la que estábamos, mis tetas quedaron contra las de mi hija y el movimiento de vaivén a que me obligaban los empujones de Matías hacía que nuestros pezones se rozaran...