Enrique, mi papá (5)
Me cogió el culo de verdad. Sin fineza, cuando ya pude abrirme. Las embestidas me sacudían las tetas. Me alcanzó el clítoris con los dedos y acabé así, apretándolo, con los ojos aguados, con el cuerpo entero encogido alrededor de esa pija. Él no salió. Aceleró. Se clavó hasta el fondo, se tensó y terminó adentro, chorros cali...