Día 9 (Martes): En mi cama matrimonial
Me arrodillé entre sus piernas, sujeté su verga con las dos manos y la metí en mi boca, succionando despacio las últimas gotas de semen que quedaban en la cabeza hinchada. Lamí cada vena, cada resto, bajé hasta sus huevos y los limpié también con la lengua, saboreando el sabor mezclado de mi culo y su semen. —Así… putita… l...