Ciega y sorda traición
Aceleré el ritmo, convirtiéndolo en una serie de embestidas cortas, duras, punzantes, diseñadas para hacerla perder el control. Quería que se fuera, quería que gritara, quería que Diego escuchara aunque fuera un fragmento de la verdad. La dominación era total: mi boca cerca de su oído, mi aliento quemándola, mis brazos inmoviliz�...