Sexo por sexo

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T. Lectura: 10 min.

Soy Carmen, una universitaria de 21 años, con un físico no muy llamativo ya que mi figura no presume de muchas curvas, al contrario que la mayoría de las chicas de mi edad, sino que soy la sensual esbeltez personificada, lo único que resalta de mi es mi largo cabello rubio, mis ojos azules, mi piel blanquecina como la nieve y unas posaderas redonditas.

Sin embargo, aquellos y aquellas afortunados que han tenido la oportunidad de pasar una noche lujuriosa conmigo dirían que mi esponjosa vulva y rosados mis pezones son también muy envidiables, soy una petite en toda regla, una con mucho apetito sexual ya que no han sido pocas las personas con las que he tenido sexo casual, poseo cierta fama de “putilla barata”, pero dejemos eso de lado. Lo importante es Laura.

Laura es una solterona bisexual cuarentañera, morena de piel y pelo oscuro, con un cuerpo voluptuoso ya que tanto sus tetas como su culo eran facciones muy llamativas de ella, es mi contraparte física. Pero posee más facciones muy seductoras, su suave voz latina, sus carnosos labios, su sexy sonrisa… ay dios estaba encaprichada por ella, mis sentidos más lésbicos se agudizaban cada vez que ella estaba cerca…

Laura es una amiga muy cercana de mi madre, según ellas me contaban en el salón de mi casa (bueno, de mi madre) se conocían desde secundaria, hicieron la ESO y bachiller juntas, pero distintas carreras, sin embargo eso no impidió que siguiesen siendo tan amigas, a día de hoy las dos tienen la cabeza sentada, las dos tienen familia y las dos tenían un plan para mí.

-¿Tienes pareja Carmen? -Me preguntaba la latina buenorra-.

-No…

-¿Cómo puede ser que una chica tan linda como tú no tenga pareja?

-Es que a ella es muy cerrada con las personas -Decía mi madre mientras me recolocaba el pelo-.

Mamá, si tu supieras la de gente que ha pasado por mi… bueno, me callo.

-Mi hijo está igual que tú, no es cerrado pero lleva un tiempo sin pareja…

Comenzó a hablarme de su hijo, llamado Miguel, poniéndolo en un pedestal. Yo escuchaba y escuchaba, intentando que mi mirada no se desviase a su escote. Tras presumirlo me enseñó unas fotos suyas, no era feo y estaba bueno, era un chico de 23 años, moreno, fuerte y con facciones mexicanas casi idénticas a su madre en algunas cosas, como en los ojos o en la nariz.

-Si quieres te lo presento -Me dijo sonriendo Laura-.

-Es guapo la verdad, por mi vale…

-Perfecto, veníos algún día a nuestra casa y os conocéis.

Me quería matar por dentro, esa reunión entre dos madres que querían que sus dos hijos saliesen… parecía casi pactado por las dos desde la adolescencia, pero ya no había nada que hacer. Ese día llegó una semana después, en la casa de Laura conocí a Miguel, un chico bastante hablador y amigable, la verdad era muy básico pero como hablaba tanto no aburría, hicimos buenas migas aquel día, compartimos nuestros instas y seguimos hablando durante varios días. Supongo que el plan de las supermadres había funcionado porque a la semana ya nos estábamos enrollando y un día después de nuestro primer lío él ya me estaba empotrando contra el cabecero de su cama.

¿Que cómo fue mi primera noche con él? Espectacular. Estábamos compartiendo saliva hasta que nuestras hormonas nos calentaron, sobre todo a mí, ya que durante nuestro largo beso puse mi mano sobre su pantalón para notar cómo su miembro crecía con espasmos y se endurecía cada vez más. Le quité el pantalón junto al bóxer dejando expuesta una polla de por lo menos 16 centímetros y mientras él estaba sentado en su cama le practiqué una mamada, de las mejores que hice, babeando, escupiendo y metiéndome esa verga hasta el fondo de mi garganta para lubricarla completamente.

Tras ello nos desnudamos, me puse en cuatro y me comenzó a embestir con su empalmado miembro, penetrando mi húmedo y rojizo coño mientras me agarraba de mis lindas tetillas y me azotaba como a una zorra. Llevaba meses sin follar, meses sin que ningún ser humano me cepillase de esa forma, un sexo duro y guarro me iba a sentar de maravilla. Tras gemir por todo lo alto (ya que vergüenza es lo último que tengo y si me escuchaba su madre poco me importaba), lo tumbé y me puse sobre su pene, fui bajando poco hasta tenerlo completamente dentro de mi, Miguel me agarró de la cintura y comenzó a follarme en esa posición.

Yo no podía hacer nada más que disfrutar, temblar y chillar de placer mientras mis ojos se desviaban hacia arriba por sentir esas deliciosas penetraciones. Cuando él se cansó comencé a cabalgarlo a un ritmo frenético y salvaje, mis tetitas botaban sin parar, mis posaderas chocaban ferozmente contra sus muslos, mi coño estaba excesivamente húmedo y en general mi cuerpo estaba muy sudado.

Después de montarlo se puso de pie, me arrodillé y comenzó a masturbarse para obsequiarme con su esperma, estaba impaciente y para acelerar su orgasmo le comencé a chupar sus huevos, metiéndomelos en la boca y jugando sobre ellos con mi lengua, exigiendo que sus hijos se deslizasen por mi boca hasta mi garganta, tras un rato por fin se corrió dentro de mi boca, algunas eyaculaciones se desviaron manchando parte de mi rostro pero poco me importó.

No fue la única vez que tuvimos sexo, follamos por toda su casa y por la mía, en el salón, la cocina, la ducha, en la cama de mis padres, en la cama de su madre… y en todas las posiciones posibles, misionero, de pie, contra la pared o algún mueble, en 69, prono… no faltaba ningún día que no follásemos, ningún día que no gritase de placer con mi aguda voz, ningún día que no fuese maltratada y reinada a la vez. Pero había una cosa que no se iba, mi obsesión con su madre.

Ahora que recentaba su casa la veía más veces, hablaba mucho con ella y su relación conmigo mejoró a pasos agigantados, me trataba casi como si fuese hija suya, aunque suene muy mal teniendo en cuenta de que su hijo me regalaba orgasmos y que le limpiaba el miembro con mi boca tras eyacular cada vez que nos veíamos… Mi relación con Miguel no era mala, pero tampoco muy importante para mí, solo salíamos y luego follábamos, era una rutina agradable. Decidimos además ir más allá y dejar que él se corriera dentro de mi comenzando así a tomar pastillas que evitaban el embarazo. Sin embargo, mi panorama cambió por completo un martes por la mañana.

Me desperté en una cama pequeña junto a Miguel, el olor mañanero se colaba por la ventana empujado por una leve brisa que hacía mover la cortina de seda que él tenía. Miguel se fue despertando igual, nos estuvimos besando, él estaba tan caliente que se puso encima de mi, me quitó las bragas, me abrió las piernas y comenzó a empotrarme haciendo que mis primeras palabras del día sean “¡¡¡Aaay sí sí sí que rico!!!”. Grité y gemí sin limitarme durante varios minutos, se corrió dentro de mi, me besó aún con su pene metido en mi vagina. Tras acabar él rápidamente se metió a la ducha y se fue preparando para ir al trabajo, yo mientras aún desnuda estaba con el móvil tumbada en la cama.

Después de media hora de que él se fuese mis tripas rugieron, intuí lo obvio, que tenía hambre, por ello me levanté y fui directamente a la cocina, aún en cueros ya que a esas horas su madre está en su trabajo. Entro en la cocina, miro en la nevera buscando algo que me saciase el apetito…

-¿Que fresca vas no?

Con los ojos como platos miré a la puerta de la cocina y vi a su madre apoyada en el marco y mirándome de abajo a arriba con una sonrisa, me quedé congelada, rápidamente traté de taparme mis zonas más pudientes.

-Perdón es que pensaba que no había nadie en casa y…

-Y decidiste ir desnuda por mi casa.

-Si… -Dije con la cabeza gacha-.

Ella se acercó a mí, puso su mano sobre ni cabello deslizándola lentamente.

-Tranquila mi niña, no me importa, estate como si esta fuese tu casa, ¿vale?.

-Gracias.

-Además, este cuerpazo no merece menos.

Se acercó más a mí, casi pegando sus tetas con mis pechos. Apoyó sus manos sobre mi cadera para sentir mis muy discretas curvas. Me estaba sintiendo muy nerviosa y a la vez muy excitada, su tacto me inundaba la piel de una sensibilidad que era estimulada con cada mínimo contacto que recibiese.

-Tu cuerpo es mejor que el mío -Dije yo mirando a sus grandes pechos-.

-¿Ah si? Pues para mi tu cuerpo es muy bonito y atractivo.

-Es que tú tienes un culo y unas tetas muy envidiables.

Se echó a reír.

-No digas tonterías mujer, además mira el culo que tienes, tan redonditos y tan suave, ya le gustarían a muchas chicas tener uno así.

Se puso a un lado de mi para manosearme suavemente mis glúteos, los cuales estaban aún rojizos por las empotradas que me dio su hijo esta mañana.

-¿Y tú coño qué? Tan gordito y rosadito.

-El tuyo se verá increíble seguro -Dije sin pensármelo-.

-¿Acaso quieres verme como dios me trajo al mundo?

Se puso de nuevo frente a mí y muy pegada, yo me apoyé en la encimera pero su cuerpo se apoderaba de mí. Acercó su cara a mí y comenzó a besarme lentamente con sus carnosos labios, nos dimos besos lentos y húmedos, el sonido de nuestros labios me volvían loca, nuestras lenguas entraron en contacto compartiendo saliva. Puse mi mano sobre su culo, lo agarré y sentir su grasa en la palma de mi mano me excitaba, era tan agradable tocar su cuerpo que quería tenerla desnuda ya de ya, por ello tras besarnos le quité la blusa, ella se desabrochó el sujetador dejando al aire sus grandes pechos, tan firmes y tan suaves al tacto…

-Son para ti.

Me acerqué a uno para meterme el pezón en mi boca, chupé sus tetas mientras la miraba, su cara se desviaba hacia el techo soltando leves suspiros a la vez que sus manos acariciaban mi cabello…

-Vamos a mi habitación cariño.

Así hicimos, al llegar ella se deshizo de sus tacones, del pantalón vaquero y las bragas que llevaba dejando a la vista su gran culo y un coño gordo y moreno. Se echó en la cama con las piernas abiertas y se puso a masturbarse delante de mí. Yo acerqué mi cara a su coño y comencé a lamérselo como si fuese un helado a la vez le que metía mis dedos. Me centré en juguetear con su clítoris y penetrarla con mis dos deditos. Ella me fue respondiendo en forma de gemidos y una acelerada respiración. Comencé a masturbar violentamente su húmedo coño, el cual sonaba y chapoteaba que daba placer escucharlo.

Ella agarrándose las tetas comenzó a gemir alto y a temblar, la excitación se apoderaba de ella, mirarla así me motivaba a seguir masturbándola tanto tiempo como mi brazo me dejase. Tras acabar saqué mis mojados dedos y me los metí en la boca para probar sus jugos vaginales mientras intercambiaba miradas con Laura.

-¿Te gusta? -Dijo ella entre suspiros.

-Me encanta, sabe muy bien.

-Ahora me toca a mi masturbarte querida, quiero oirte gemir.

Me tumbé apoyando mi cabeza sobre su almohada, me abrí de piernas para dejar que la cabeza de Laura se acercase a mi coñito. Tímidamente ella comenzó a lamerme los labios bajos mientras me miraba con sus morenos ojos. Rodeó mis muslos con sus manos tirando levemente mi cintura hacia su cara, pegó su boca a mi vulva y comenzó a comerme el coño. Me sentía viva y muy excitada, mojada y cachonda, enrojecida y sin poder aguantarme los gemidos que salían de mi boca. Mientras más me comía más me temblaban las piernas y se mojaba mi conejito, su forma de masturbarme con su lengua… dios no olvidaré nunca esa sensación.

Tras comerme el coño, ella se acercó a mí y soltó sus babas mezcladas con mis fluidos dentro de mi boca. Nos volvimos a besar, sus carnosas labios rodeaban casi toda mi boca, tan húmedos, tan esponjosos…

-Somos unas guarras -Dijo ella con su cara a centímetros de mi-.

-Estoy obsesionada contigo -La besé apasionadamente sin dejar que me contestase-.

-Quien diría que también me follaría a la hija de mi mejor amiga -Me besó de nuevo-.

-¿A qué te refieres con “también”?…

-Tu madre y yo somos más que amigas -Dijo mientras me acariciaba la cara-.

-¿Mi madre y tú folláis?

-Desde hace años, incluso cuando estuve con mi ex marido. No le digas que te lo he dicho, ¿vale cariño? y menos a tu padre.

-Será nuestro pequeño secreto, con una condición -Empecé a acariciar su coño con mi mano-.

-Creo que se a que te refieres.

-Quiero que me folles de la misma forma que te follas a mi mamá.

Volvimos a besarnos con más euforia y pasión que antes, nos dábamos besos húmedos y rápidos, hasta hundir nuestras lenguas en la boca de cada una. Yo además me puse a masturbarla de nuevo, sus besos venían acompañados de gemidos, su vulva se notaba más húmeda que antes. Metí mis dedos para taladrar su coñito gordito, ella se tumbó encima de mi dejando caer su cara sobre mi hombro izquierdo y acariciando mi mejilla con su mano rogándome que la follase entre gemidos y gritos de placer. Tras varios minutos sintiendo su figura sobre la mía y después de acabar de masturbarla, ella se levantó para sacar del armario un dildo.

-¿Cuánto mide? -Dije mientras me toqueteaba el coño-.

-22 centímetros.

Se acercó a mí, puso el glande de silicona sobre mis labios, me puse a besarlo. Ella cedió también y nos pusimos a besar el dildo las dos a la vez, empapándolo y llenándolo de babas.

-¿Vas a follarme con eso?

-¿No querías que te follase como a tu madre? Ponte en cuatro cielo.

La hice caso, ya en cuatro y ella detrás de mí, sentí el glande del dildo rozando con mis labios inferiores, Laura escupió a mi coño, me acarició con sus dedos y procedió a introducirme el juguete. El glande era bastante grueso, sentí cómo poco a poco me iba abriendo el coño, cómo el tronco venoso iba profundizando cada vez más dentro de mi vagina, me dolía y me gustaba a la vez.

-¿Te está gustando?

-Ay si mami si.

-Pues prepárate, esto te va a encantar.

Empezó a penetrarme repetidas veces, el juguete no entraba del todo dentro de mí ya que me dolía mucho pero el cacho que entraba me excitaba muchísimo. Mis gemidos eran suaves pero conforme más aumentaba su ritmo más gritaba de placer, no conforme con follarme con un dildo de 22cm, también me azotaba el culo y me tiraba del pelo violentamente.

-¿Te está gustando cariño?

-¡Ay!… ¡Sí… sí…! ¡Sí por favor!… ¡Sigue sí!… ¡Sí más más… más!

-Me gusta oírte gemir, siempre que te escucho gemir mientras eres follada me pongo muy caliente.

-¡Fóllame sí sí!… ¡Rómpeme el coño aayyy!…

El ritmo era frenético, mi coño chapoteaba y mis muslos estaban completamente mojados, mis piernas no paraban de temblar. Alcancé un orgasmo que me dejó agotada y temblorosa, me dejé caer sobre la cama para tranquilizarme después de tremenda follada.

-¿Estás bien cariño?

-Si… solo necesito descansar.

Laura me separó las nalgas y comenzó a lamerme el ano, me resultó muy agradable, satisfactorio e incluso relajante. Después de restregar su lengua con mi ano, me di la vuelta aún tumbada, ella se acercó con el dildo y me lo metió en la boca, de lo grueso que era tuve que abrir la boca entera. Nada más tenerlo totalmente dentro de mi empezó a penetrarme la boca con el juguete, haciendo parones para gargantas profundas, yo babeaba sin parar y me ahogaba pero ella seguía, incluso solté algunas lágrimas.

-Incluso con un pene dentro de tu boca te ves linda -Dijo ella mientras yo mamaba su dildo-.

Después del oral, ella se metió el dildo en la boca limpiándolo de todas las babas que tenía. Me besó y lamió toda mi cara, yo me dejé, sentir su lengua y su cara tan cerca de mi… dejarme follar de esa forma… me estaba volviendo loca pero me encantaba. Ella se levantó, fue de nuevo al armario y sacó otro dildo pero esta vez más pequeño.

-Toma, quizás este te guste más, mide 17 centímetros.

Se tumbó a mi lado, me besó y mamó el dildo para lubricarlo haciéndose gargantas profundas, metiéndose el dildo entero en su boca.

-Tienes experiencia -Dije entre risas-.

-Tú también la tienes, no mientas.

Me dio el dildo recién lubricado, nos besamos y las dos a la vez nos metimos ambos dildos, yo el de 17 y ella el de 22, para masturbarnos juntas y gemir como locas. Nos besábamos y nos excitábamos por ver a la otra masturbarse, sus tetas estaban caídas y vibraban con el más mínimo movimiento de su cuerpo. Tenerla tan cerca de mi y verla masturbarse así me ponía loca, nuestros gemidos se mezclaban e inundaban la habitación, nuestros húmedos coños sonaban muy mojados, nos entraban los dildos sin problema alguno.

La primera en alcanzar el orgasmo fue Laura, quien al alcanzarlo soltó un gran squirt que parecía una fuente, mojando toda la cama. Sin dudarlo ni un segundo fui a lamerle el coño, ella se metió de nuevo el dildo y se corrió de nuevo pero esta vez en mi cara, mojándome entera. Nos reímos las dos, me puse encima y la besé, ella se notaba agotada pero yo quería practicar la tijera así que aún ella estando tumbada me puse encima de su coño juntando el mío con el suyo y levantando una de sus piernas.

Frotaba ferozmente mi vulva contra la suya, las dos estábamos muy mojadas y sensibles, las dos gemíamos como guarras y desesperadas, la cama chillaba, nuestros labios vaginales se cruzaban, nuestras miradas coincidían, sus tetas no paraban de temblar y nuestras expresiones eran de éxtasis y disfrute total. Al final las dos conseguimos el orgasmo a la vez, ella se corrió en mi coño y yo me quedé temblando y soltando profundos suspiros.

Me tumbé a su lado para besarnos de nuevo, nuestras vulvas estaban mojadisimas y rojizas de tanto roce y penetración. Nuestros besos eran lentos, suaves, con sabor y húmedos. Sus labios me eran irresistibles, su curvilínea figura tan pegada a mi, sus pechos tan firmes y a la vez tan movedizos, su pequeña cintura y grandes caderas… no soy capaz de definir la sensación pero me transmitía una mezcla de satisfacción, sensualidad y erotismo que hasta ese sexo solo era capaz de imaginar. “Qué mujerón acabo de follar” me estaba diciendo en mi cabeza.

-¿Qué tal cielo? -Pasó su mano junto a mi mejilla apartando parte de mi cabello-.

-Me ha encantado, ha sido increíble.

Me besó de nuevo, agarrándome del culo y tirando de mi figura para pegarla más a la suya.

-Hacía mucho que no follaba así con una chica -Dije mientras agarraba una de sus tetas-.

-Cada vez que vengas a mi casa y estemos solas podremos hacer lo que queramos.

-Quiero que me folles tanto como hoy.

-Te follaré tanto como tú quieras hija.

¡Espero que os haya gustado! Recordad que soy una autora primeriza por lo que cualquier recomendación será muy bien venida. Un grandísimo beso para todos y todas.

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2 COMENTARIOS

    • Me encanta saber que provoco orgasmos a través de mis relatos, no soy una escritora muy continua pero intentaré seguir publicando.
      Saludos!!

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