Sara, cumpliendo fantasías y anhelos (3)

0
1620
T. Lectura: 7 min.

Quedamos tendidos recomponiéndonos en la cama.

Era medio día, Sara había tenido la precaución de pedir un checkout de salida a media tarde (bien pensado), con lo que nos daba tiempo para comer en el restaurante del hotel, el hambre después de aquella jornada de polvos había hecho mella.

M Zorra, vístete, vamos a comer. Nos dimos una ducha rápida entre besos, manoseos y azotes en ese culazo. Dejando airear la habitación que emanaba ambiente a sexo.

El metre del restaurante le realizó un escaneo completo, deteniéndose obviamente en su imponente culo y tremendas 95C.

S Se nos ha abierto el apetito después de una ajetreada mañana.

El metre solo se limitó a asentir y acompañarnos a nuestra mesa. Preguntando por las bebidas

M Un Ribera del Duero

S Yo no suelo beber y me he tomado casi la cerveza entera. Preferiría un…

M Ribera del Duero. Es todo. Gracias.

Mientras le dirigía una mirada de reprobación a Sara.

S Está bien, perdón.

Trajeron rápidamente la bebida, lo que dio lugar a que ambos sugeríamos un brindis

M “Porque se cumplen las fantasías”.

S “Porque las que se han cumplido, sean el comienzo de otras nuevas“ ja, ja

Comimos en el buffet, con una animada conversación acerca de lo experimentado en cada momento, los instantes más intensos, divirtiéndonos cada vez que Sara se levantaba a por algún plato y se hacía un pequeño silencio en el salón, seguido por un pequeño revuelo de cuchicheos. Ella exageraba sus paseos al sentirse una puta observada y deseada

Al acabar decidimos volver a la habitación y tomar allí el café. Pagué y volví a situar mi mano a ras de su imponente culo. Despidiéndonos del metre y cuantos nos encontrábamos en el camino hacia la salida

Nos sorprendió que nuestra “amiga” la limpiadora, había hecho la habitación y cambiado de nuevo las toallas.

M Café cortado para mí, con azúcar moreno. Todavía nos quedan dos horas de fantasías. Le dije mientras azotaba su culo.

S Yo lo quiero con leche.

M Póntelo como quieras, pero prepáralos rápido.

Sara me acercó mi café,

M Joder como quema, chúpamela mientras se atempera zorra, y los huevos también.

Se arrodilló y comenzó a chuparla con largos lengüetazos, mientras me miraba. Metía cada uno de mis huevos en su boca y los ensalivaba con su lengua. La puso tiesa en menos de lo que pensaba.

M Zorra a la cama, a cuatro y con el culo para follar.

Sara tomó su taza de la mesa, sopló un par de veces y sorbió de su taza el café en un trago.

Una bofetada la sacó de su regusto.

M No te entretengas, prepara tu culo.

Se quitó los leggins, lanzó el top hacia el sillón liberando sus ubres y abrió su camisa, cogiendo de la mesilla rápidamente el gel, lo aplicó sobre su ojete, chupo su dedo con lujuria, dirigiéndome una mirada viciosa, con la cara pegada al colchón, ahora era yo quien tomaba mi café, deleitándome en ese cuerpo que esperaba mi próximo paso.

Un par de azotes, fuertes, secos le indicaron que retomara de nuevo su experiencia como puta sucia de un viejo.

Esta vez no hubo preámbulos, metí mi cara en aquel culo, empezando a besarlo, follármelo con la lengua, azotándolo y mordiéndolo. Con mi mano frotaba su coño Sara estaba encantada, ronroneando de nuevo, moviéndolo, provocándolo para que se lo follara con la polla. Me coloqué detrás, puse un condón en mi miembro y dirigiendo mi capullo hacia ese rosado ojete, presioné hasta que entró la cabeza, tras un instante de acomodación le metí el resto de golpe, produciendo un grito de asombro en ella. Volvió a agarrar las sábanas con fuerzas y sin mediar palabra fue ella quien comenzó a follarse mi polla marcando el ritmo, yo la azotaba, alternando una y otra mano.

M Puta, sigue, eres una guarra, te encanta que te enculen.

S Si, si que liberación, joder, como me gusta, más fuerte, quiero que llegue reventado, más. Agg, agg.

Había llevado su mano al coño y no paraba de pajearse.

La agarré del pelo y tiré de ella arqueando su espalda, profundicé algo más, pasado unos segundos y notando que estábamos a punto de corrernos, solté su melena y agarrando fuertes sus caderas, aceleré mis movimientos hasta a punto de estallar, saque mi polla y quité el condón.

M Tu boca zorra.

Se giro rápidamente y se la metió en la boca a la par que soltaba mi mano y derramaba en su interior mi semen. Una sonrisa de satisfacción inundaba su cara, mientras se relamía y me mostraba que no quedaba resto alguno.

La subí, besándola, entrelazando las lenguas, notando el sabor del café y mis jugos en ella. Amasando sus tetas la volví a lanzar sobre la cama, agarré con mis manos sus tobillos y puse sus pies sobre la cama, dejando frente a mí a una mujer totalmente con el coño expuesto para ser comido de por segunda vez en el mismo día.

Su cara de lujuria lo decía todo.

S Joder hoy me lo van a comer más que en los últimos veinte años. Sin miramientos, soy una puta disfrutando.

M calla perra, ábrelo bien quiero saborear hasta el último rincón, antes de volvértelo a follar.

Diciendo esto, me aplique de lleno en aquel coño que palpitaba con cada lamida, unas veces me recreaba en su periferia, en sus muslos, en sus labios, tan pronto aceleraba el ritmo y profundidad, como bajaba la intensidad y era momento en que ella intentaba llevar el ritmo frotándolo contra mi boca, mi lengua, levantando sus caderas y poniendo sus manos en mi cabeza para acelerarlo. Sara lo abría con sus manos, indicando donde aplicar mi lengua para su disfrute. En cada frase aplicaba un calificativo indicando lo que sentía y lo que pedía su cuerpo.

S A esta perra le gustaría que succionara su clítoris para sentirse más puta, y caliente. Esta puta está disfrutando de como su amo le come el coño, no pare.

Aplicaba sus manos sobre las zonas libres de su coño y tetas, amasándolas y tirando de ellas para chupárselas. Su cuerpo no paraba de serpentear.

S Por favor, úseme, estoy que estallo.

M-Vamos al 69 quiero que me la levantes de nuevo.

Comenzamos un 69 frenético con el objetivo de volver a follarme ese coño rasurado. Cuando me la había conseguido levantar de nuevo, con esa destreza que la caracteriza.

Enfundé mi polla en un condón, mientras ella seguía masturbándose sin parar de mirarme. Pidiendo que la follara. Tire de sus tobillos hacia mí, y la penetré de golpe, ella era un manojo de excitación, cerro sus piernas tras mi culo, y se colgó de mi cuello, para hacer más presión sobre su cuerpo, intentando que la traspasara.

Me miró fijamente con una cara de deseo que no había visto hasta ahora, y empecé a follarla con lentitud, disfrutando de cada embestida, lenta pero profunda, le palmeaba las tetas, ella simulaba dolor pero pedía más, estaban enrojecidas, se dejó caer hacia atrás soltándose de mi cuello, tras lo cual se desató un frenesí, me agarré de sus caderas y de manera violenta la follé como hasta ahora no había hecho.

Las palabras salían de mi boca sin procesar.

M Zorra, puta, perra, ramera…

Ella parecía una muñeca de trapo, desmanejada en cada envite, dejándose hacer, sobando esas tetazas y mirando con vicio en cada empujón, mordiéndose los labios.

S Soy una puta, puta, más, más, puta, zorra. Me gusta que me follen, sentirme sucia, más. Agg, agg. me corro, me corro…

M Zorra, toma lo que estabas buscando.

Empecé a bombear en su coño,

Saqué mi polla y quitándome el preservativo en el camino hacia su boca, le agarre la cara para que abriera su boca y terminar de vaciar lo que quedaba en ella. Mientras alargué mi mano hasta tu coño y le metí dos dedos masturbándola fuertemente, ella quiso sujetar mi mano, pero un azote sobre sus 95 la frenó en seco.

M Ahora te vas a sentir como la sucia puta que eres, mientras te corres en mi mano zorra.

Metí un dedo más acelerando el ritmo, Sara se revolvía en la cama el placer la inundaba, prácticamente botaba en ella, teniendo de nuevo un squirt, está vez convulsionaba cerrando las piernas mientras todo aquel liquido salía de su coño. Poco a poco fue decayendo su presión, abrió los ojos como ida,

M Toma zorra, Pruébalo.

Le pase mi mano totalmente mojada por su cara, su boca, la limpió, ahora no había mirada lujuriosa, solo de extenuación, de satisfacción por haber llegado al clímax. Lamia como lo hacen los perros, de manera constante, autómata.

Quedo espatarrada sobre la cama, observándome sentado en el sillón de la habitación mirándola como una muñeca usada, observando el entorno. Como queriendo hacer una fotografía de aquel momento, empaparse al máximo de todo, lugar, emociones, sensaciones, para dejarlo bien grabado en sus recuerdos, mientras se reponía.

La dejé unos minutos, permanecía adormecida, extenuada, sobre la cama. Había pasado casi 10 minutos y se acercaba el momento de irse.

M Vamos hay que recoger esto, está sesión ya ha acabado. Voy a ducharme.

Me dirigí al baño con toda mi ropa, debíamos dejar la habitación. Entré en la ducha mi tren salía en poco más de una hora.

Abrí el grifo del agua haciendo un repaso mental de todo lo acontecido ese día, de cómo habíamos llegado a ese punto. Sara entró en el baño y sin mediar palabra se metió en la ducha, me beso, agarrando mi polla y empezando a enjabonarme, con una cara de complicidad total.

M la sesión ha terminado.

S Lo sé y lo siento. Por fin me he liberado. ¿Y ahora?

M Ahora, cada uno a su casa, lo analizamos y vemos que hacer. Esto consistía en hacer realidad nuestras fantasías.

S Y se han realizado. Uff.

M Creo que ambos las hemos hecho realidad, al menos en gran parte. Quedan cosas pendientes y eso es lo que hay que valorar. Procesar esto y ver como seguir cumpliéndolas.

S OK, lo hablamos y si estamos de acuerdo planificamos otro encuentro.

Volvió a besarme. Esta vez fui yo quien cogió el jabón y fui enjabonando ese pequeño cuerpo, disfrutando de cada centímetro de piel. Nos vestimos, ella con un look mucho más acorde a su estatus y vida cotidiana. Una falda negra de tubo más baja de las rodillas y una blusa morada, todo bajo una chaqueta.

Salió de la habitación dirigiéndose a la recepción para el chekout mientras yo me dirigía al parking con las llaves de su coche.

Apareció a los pocos minutos, con un aire sofisticado, que se notaba estar acostumbrada a lucir, se detuvo un momento junto a la puerta del conductor, antes de subir al coche, creía que para arreglarse la falda

S Todo arreglado.

Volvió a besarme, metiendo su lengua hasta la garganta, busco mi mano y me entregó sus bragas.

S Recuerdo de tu sucia puta sumisa.

Arrancó dirigiéndose a la estación de tren. Al llegar al último semáforo volvió a decir sonriendo:

S “La más puta, hacerme lo que quieras por donde quieras”.

La misma frase que había dicho a la ida, esta vez con conocimiento perfecto de lo que significaba. Ambos reímos.

M Habrá que repetirlo.

S Puede…

M Serás zorra.

S Eso sólo tú y yo lo sabemos. Mientras me guiñaba un ojo.

M Tienes pendiente un castigo, por saltarte el tratamiento, ¿recuerdas? Sea lo que sea.

S ¿Y cuando te lo vas a cobrar, casi hemos llegado?

M Ya se me ocurrirá algo. No dije que tuviera que ser hoy.

S Con esa imaginación tuya que tanto me sorprende, me puedo esperar cualquier cosa. Ja, ja

Llegamos a la Estación con tiempo, Sara aparcó un poco retirado, levantó un poco su culo y remango su falda, metiendo la mano bajo su falda y me ofreció sus dedos humedecidos en su coño

S Para el camino de vuelta

Los lamí una vez, mirándola fijamente.

M Eres una guarra incorregible. Prefiero servirme yo.

Metí mi mano bajo su falda que directamente busco su coño

Empecé a masturbarla rápido, ella echo la cabeza hacía atrás y abrió lo que pudo sus piernas.

S Puta, soy una puta, tu puta, agg, agg me corro.

Abrió sus grandes ojos marrones y me beso, fuerte, intenso, mientras yo retiraba la mano, chupé uno de mis dedos, dándole el otro a probar, lo limpió sin dejar de mirarme, con esa cara de puta que tenía.

Saqué sus bragas del bolsillo, las dejé después de olerlas junto con un billete en el salpicadero y una nota con un número de teléfono.

M Por tus servicios de sucia puta sumisa.

S No hacía falta. Para ti siempre será gratis.

M Lo sé, pero las putas siempre cobran por su trabajo. Las bragas mejor guárdalas tú, sin flecos que justificar. Un placer putita.

Abrí la puerta y me fui sin más. Oí como arrancaba el coche y se alejaba.

Sara, sabía que ahora disponía del número del teléfono que yo había adquirido para la próxima sesión

Llegando a Madrid recibí un WhatsApp de un número desconocido con una foto adjunta. “Disfrutando el pago de mi primer servicio” mientras imagino cual puede ser mi castigo “Sea el que sea”.

Sara, había parado a descansar en un área de servicio, tomando una 0,0, con las bragas y unas monedas en la mesa, poniendo los labios en forma de beso, junto a la botella y un emoji guiñando un ojo.

A los pocos días retomamos nuestras conversaciones, contando sensaciones, compartiendo lo vivido, el famoso video y lo que ha significado en la vuelta a nuestra vida cotidiana.

Está organizando una nueva sesión en Madrid que incluya toda una noche, para seguir cumpliendo fantasías. Sara es muy concienzuda en la planificación y logística, yo pienso en buscar nuevas formas de hacerla sentir mi sucia puta sumisa.

Loading

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí