Mayo 2016 recién graduada de high school conocí a Arnaldo a través de una plataforma social.
Él vivía a 1 hora de distancia de mi, pero eso no fue impedimento para vernos aquella noche que salí de jangueito con unas amigas y terminaríamos quedándonos a dormir en la casa de una de ellas. Como dato adicional su madre estaría de viaje, así que la casa estaba sola para 3 piojas de 18 años con sus jevos.
Luego de compartir y hablar un rato luego de llegar algo tomadas y sobresaltados por el bailoteo, cada quien se fue a sus respectivas habitaciones.
Fue allí cuando…
Arnaldo: “Por fin solos” (ya sus manos estaban rodeando mi cintura)
Me acerqué a besarlo mientras sentía mi entrepierna latir y humedecerse rápidamente.
Por largo rato nuestras bocas se devoraban absorbiendo la saliva, gemidos, suspiros… deseo. Al tiempo que nuestras manos recorrían el cuerpo del contrario, apretones, arañazos y luego con su mano guio la mía hasta su pene. Este quería reventar de sus pantalones. Enseguida me subí a horcadas sobre él, yo tenía puesto un pantalón de pijama en tela fina y una pequeña tanga y el en boxers. Comenzamos a frotar nuestros sexos mientras continuaba con sus caricias y besos frenéticos.
Juro que sentía que mi cuerpo iba a estallar de tanto deseo y placer de sentirme frotándome sobre él, pero necesitaba algo más. Entonces bajé, quite la tela que impedía ver su pene súper efecto y con brillante líquido preseminal. Lo mire fijamente mordiendo mis labios y rodeándolo con mis dos maños, me moría de deseo, de lujuria. Baje para saborearlo y no perdió la oportunidad de empujármelo hasta el fondo provocando una arcada y una avalancha de saliva que le llegó hasta el culo.
Baje para limpiarlo con mi lengua y fue cuando no pudo más, me agarro con sus brazos tatuados y fuertes, me volteo en la cama en misionero y lo posó en la entrada de mi toto, concha, chocha, panocha… cómo le digas.
Yo estaba que tiritaba de la excitación, mis muslos estaban mojados, olía delicioso a sexo. Tenía mi parte íntima hinchada, completamente depilada para él. Entonces Arnaldo metió un dedo y luego dos, me estimuló el culo, el clítoris, me besaba las tetas, me tenía loca y tuve mi primer orgasmo penetrada con dedos. El saco los dedos y me los pego a la nariz “huele, que rica hueles tú, esas divina, fresquecita, tierna y deliciosa” termino la frase metiéndome los dedos en mi boca y me pidió que los dejara “súper limpios”.
Cuánto deseo moría por sentirlo dentro, pero tenía miedo porque sería mi primera vez.
Entonces lo hizo, con calma, paciencia, con pasión y me hizo venirme como una loca desquiciada más de 15 veces mientras jugaba con su pene duro dentro de mi.
Esa noche tuvimos sexo como 5 veces y en la mañana nos percatamos que toda la noche dormimos sobre un charco de sangre.
Tuve un inicio ricote.