Anteriormente:
Micaela creyó estar sola en su casa y tras un tiempo de lágrimas, culpa y bronca se pone a tomar sol con la tanga roja manchada con el semen de sus sobrinos, se saca una foto y la sube a las redes sociales.
Recibe muchas reacciones, pero ninguna de sus sobrinos. Entonces solo se decide a seguir tomando sol, abstraída con auriculares tiene recuerdos de los cuerpos de sus jóvenes sobrinos.
Todo lo vivido la noche anterior la lleva a tocarse en sus profundidades a tal punto de que culmina con un espectacular orgasmo al tiempo que abre sus ojos y ve al costado de la entrada de la casa a sus sobrinos mirando.
Allí se acerca como una gata en celo, con sus fluidos cayendo por sus muslos, mezclados con el sudor de un cuerpo que estuvo al sol caliente del verano de Buenos Aires.
Llega contoneándose hasta sus sobrinos, y les hace abrir la boca, pone sus dedos húmedos de sus fluidos al tiempo que les dice que:
“esto lo causaron ustedes, así que se lo van a comer”
El calor es insoportable.
Micaela da media vuelta y camina mostrando su hermoso culo que solo tiene de adorno un poco de tela roja de la tanga que se mete entre sus nalgas.
Se zambulle a la pileta como una sirena y espera que sus sobrinos la sigan.
Ellos se sacan la remera y el calzado, caminan con los shorts a paso apresurado
Se tiran de cabeza a la pileta y se encuentran refrescándose los tres muy cerca.
Ellos la miran a ella como a una presa. Micaela sabe bien que la que caza es ella.
Se encuentran frente a frente. Micaela pone una mano en cada pecho de sus sobrinos.
Aprovecha que el agua es un velo para cualquiera que estuviera viendo desde afuera y sumerge sus manos al bajar por los pectorales de sus sobrinos.
Por debajo del agua araña los abdominales formados y duros de Marcos y Agustín.
Ella los mira a los ojos de manera lasciva, ellos inmaduros se ven invadidos por los nervios y alternan entre mirarla a ella, a sus tetas al fondo y a los costados como si temieran que alguien estuviera siendo espectador.
Sus manos llegan hasta sus shorts y tira inmediatamente hacia abajo. Se ayuda con sus pies y toma las prendas de sus sobrinos dejándolos desnudos en el agua.
Con malicia se sumerge y los rodea buceando inspeccionando los enormes miembros de Marcos y Agustín.
Como una sirena los rodea nadando rozando sus muslos, sus glúteos y acaricia los testículos de cada joven.
Sale solo para tomar aire y vuelve a zambullirse, pasa entre medio de ellos y va hacía la escalera.
Allí sale de manera sensual sacando cola para que sus sobrinos se deleiten con cada movimiento.
Vuelve a la reposera y mira a sus sobrinos que están allí sin saber qué hacer.
Le dice a Marcos que salga y que Agustín espere en la pileta.
Marcos sale lanzado nadando y llega hasta la escalera.
Desnudo sube y Micaela mira en detalle sus partes bajas. Está totalmente excitado, su juventud lo acompaña y al hacer su aparición en la superficie muestra el poderío de sus 24 cm y el ancho de sus 6 o 7 cm.
Está totalmente depilado, sus enormes huevos se bambolean y chorrean el agua que se desliza por el cuerpo.
Micaela ve esa bestia bambolearse y como sale de la pileta hacia ella.
Marcos llega hasta la reposera. Micaela le da la orden a Agustín de que salga de la pileta.
Como si estuviera en una competencia, Agustín se lanza en un frenético nado hacia la salida. A diferencia de su hermano sube de un salto hacia el exterior.
Al igual que su hermano está con un mástil que sobrepasa los 20 cm totalmente en rigidez.
Se ponen uno a cada lado y ella toma con sus delicadas manos cada miembro.
Comienza a masturbarlos, y siente el calor de esos poderosos penes jóvenes.
Ahora los puede ver completos, puede apreciarlos.
Están chorreando agua de la pileta en sus cuerpos, pero el calor abrazador los seca inmediatamente y ahora comienzan a transpirar.
Micaela trabaja lentamente, los cuarenta grados de temperatura no es nada con el calor que emanan los cuerpos jóvenes que tiene a cada lado.
Pierde la noción del tiempo, no tiene apuro, quiere disfrutar de lo que tiene en sus manos. Llega hasta la base de los troncos y va hasta el glande, un recorrido larguísimo.
Nada que ver con los 14 cm de su esposo, nada que ver con el grosor de 5 cm de su esposo. Su mano lo cubre fácilmente y últimamente la performance dejaba que desear.
Aquí le costaba cubrir el grosor, sentía el relieve de unas venas enormes, y los glandes eran lo suficientemente grandes como para que pensara en como abriría a la mujer que fuera afortunada de recibirlo.
Las tetas grandes de Micaela se bambolean siguiendo el ritmo, sus pezones erectos muestran que está excitada.
Agustín intenta llevar su mano a uno de sus pechos y ella con una mirada recia le da a entender de que ella es quien tiene el control y la que permite quien toca y quien no.
Los glandes están húmedos del líquido preseminal y al ver esas gotas no se resiste.
Micaela abre sus labios maduros y va hacia el glande de Marcos, recolecta el líquido y va a buscar el de Agustín.
Comienza a succionar uno y otro y sus manos siguen estimulando.
Su lengua trata de enredar los penes de sus sobrinos y juega con ellos. Sus sobrinos empiezan a gemir.
Ella alterna miradas hacia sus caras, y vuelve a tratar de ver el largo de lo que se está comiendo.
Mira las expresiones de placer de ellos y también se hipnotiza con el bamboleo de los huevos de sus sobrinos.
Trata de llevar sus manos de tal forma que el bamboleo de sus testículos choque con su mano.
Se tienta y va directamente a agarrar los huevos de Agustín. Son más grandes que los de Marcos, cuelgan más largos, son como cencerros.
La saliva de Micaela chorrea por los falos, es tal la excitación que produce mucha saliva. Está chupando y tratando de comer lo más que puede.
Mientras mira a Marcos y está chupando siente la contracción previa a la eyaculación.
Marcos lanza gemidos que se escuchan seguro en las casas linderas.
Expulsa mucha leche dentro de la boca de su tía.
A Micaela le sale por la comisura de los labios y sigue chupando mientras siente el latido de ese poderoso miembro.
Sin dejar de masturbar a Agustín saca su boca de la pija de Marcos dejándolo limpio y brillante.
Va hacia el miembro de Agustín y sostenida del pene de Marcos juega con su lengua como ella sabe.
Agustín no tarda en responder y expulsa también mucha leche.
Micaela saca su boca antes de que acabe y se pone a distancia para recibir con furia las eyaculaciones de su sobrino menor.
Golpean los chorros en su cara, y caen también gotas en sus pechos.
Con su mano exprime ambos miembros y saca las últimas gotas con su lengua.
Se recuesta en la reposera, llena de semen en la boca, la cara, el pecho, totalmente transpirada.
Les dice a sus sobrinos que vayan a refrescarse a la pileta.
Pronto tendrán que seguir con los caprichos de su tía.