Mary y Alberto (match y cogimos)

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Ya con cinco años separada, mi vida se tornaba aburrida, era solo trabajo, visitar a mis padres y atender lo que les hiciera falta, entre casa e hijos… me di cuenta que en realidad los problemas que tenía solo eran los que debía resolver como abogada, que los niños estuvieran bien, que mi círculo de amistad era muy pequeño y de pretendientes, muchos, pero ninguno que me gustara, quería algo distinto…

Este relato es 100 % real y lo comparto para expresar por este medio, lo que la sociedad llamaría como promiscuidad o aún peor, sobajar a una mujer por llevar a cabo sus instintos más bajos. Me dicen Mary y vivo al norte del estado de México, tengo 37 años, mido 1.70 y soy de complexión voluptuosa, la vida me dio un atributo difícil de ocultar, nalgas respingadas, piernas largas, mis senos copa DD y poseen unas grandes aureolas rosadas que son llamativas y unos grandes pezones que se distinguen bajo la ropa a veces aun con el brasier puesto, tengo bellas piernas, con enormes ojos y unos labios carnosos y llamativos, largo cabello rizado.

Mi actitud siempre es servicial amable amorosa con mi familia y cuando tengo pareja, soy entregada y tierna, cuadrada en el trabajo y siempre recta en la vida diaria, aunque tengo mi lado b, que escondo bien y que solo quien está al nivel que me gusta, lo conoce.

Siempre he vestido casual y recatada pero con vestidos cortos de vuelo, escotes no tan pronunciados, pues mi físico voluptuoso me ha traído situaciones incomodas en el transporte público, en entrevistas laborales, en la calle, incluso en fiestas familiares donde todo tipo de hombres y de todas las edades me han querido llevar a la cama o aunque sea manosear, todas estas situaciones me generaban desapego y desinterés en los hombres en general, hasta que lo conocí a él, pero quiero comentarles como llegue a él.

Una amiga me dijo que ella cambiaba de novio seguido porque entraba a una aplicación de parejas en Facebook; realmente mi intención era conocer a alguien y descubrir que pasaría, charlar y compartir ideas…  Todo con calma.

Subí esas fotos que pedía la app; fotos de cara y una de cuerpo entero, nada ostentoso, me encontré con algunos match que me decían que me querían conocer, pero mi trabajo, el desinterés y el cansancio hacía que no le diera continuidad, a veces pasaban días y yo ni entraba a la app, excepto cuando leí un perfil con las iniciales AC, que creí pretendían esconder su nombre, pensé que en el fondo mostraba recato según yo, en su primer mensaje hacia una descripción total de quién era y que hacía, el mensaje, al ser tan distinto, llamó mi atención y fue que tenía gustos muy parecidos a los míos y que además se veía atractivo, le propuse dejarle mi número después de responderle el mensaje, porque yo estaba segura que no iba a entrar con tanta frecuencia ahí.

Después de escribir un poco en WhatsApp, noté que Alberto siempre hacía mucho énfasis en qué le gustaba el sexo, que le gustaban las cosas fuera de lo común y ahí pregunté: ¿cómo qué?

Ahí empezó todo mi delirio, por fin había encontrado el clic perfecto sexual, que difícilmente encuentro en un hombre normal, hablaba de perversiones en fantasía, de como mojar la vagina de una mujer, cosas así, que me prendían. Después de días, muy pocos por cierto, nos organizamos para vernos, dejé a los niños con mi mama y yo me puse guapísima para la cita, al estar arreglándome, sentía algo nuevo, mi cuerpo temblaba de emoción, sentía que necesitaba una aventura y cosas nuevas en mi vida.

La cita fue en una plaza con un estacionamiento subterráneo, me pidió que fuera vestida con un escote pronunciado y algo chiquito le obedecí y usé un lindo vestido gris, zapatos blancos de tacón, los más altos y oliendo delicioso, esas fueron sus peticiones para vernos, me excitaba que me dijeran que ponerme, pensando en todo lo que habíamos hablado en mensajes y que nos gustaría hacer cuando nos viéramos, el pregunto que como quería que me saludara y respondí que con un abrazo y un beso que fuera tierno y un abrazo grande, mi vagina estaba salivando de solo imaginar el momento con todo lo que íbamos a hacer.

Debo mencionarles que parte de mi gusto por él, es que domino desde un principio y yo siendo complaciente y sumisa, me provocaba sentirme deseada y sometida a cosas que me excitaban de sobremanera, más aún porque siendo abogada y mamá separada siempre he sido quien toma rienda de todo, pero con el me convertí en ser totalmente de su propiedad a veces son juicio, desde que obedecí a lo que iba a llevar puesto y todo lo que me pedía, supe que ya estaba perdida.

Me fui al lugar, tome un Uber, él me dijo que le enseñará mi cuerpo al conductor, que me hiciera notar, cosa que hice, pero no tuve que hacer mucho, el morboso conductor me veía sin provocarlo, yo, nerviosísima y emocionada le seguí el juego y la charla al chofer, fue mi primera vez haciendo eso y me encanto, porque el hecho de provocar a alguien y saber que se iba a quedar caliente me gustaba, quizá me vi malévola porque le enseñaba un poco, me veía como perro hambriento y me gustó, yo ya estaba caliente cuando baje del taxi, pues cada cosa del conductor y que le enseñaba se la iba contando a Alberto y me decía que se sobaba rico.

Llegué… llegué antes, por diez minutos de diferencia, mientras el llegaba, entre a una tienda de zapatillas, me probé dos pares, pero ninguno me convencía, esperé por él, cuando me dijo que ya había llegado, salí de la tienda y lo noté a lo lejos, alto, guapísimo, vestido de negro, yo con mii corazón latiendo duro, para mí esto era una primera vez; nos vimos de frente, su primer comentario fue: ¡wow! Eres más bonita en persona, me beso como se lo pedí, me sujetó la cintura, espalda, cadera, olvidamos el abrazo pronunciado, no solo yo era la que estaba nerviosa, me llevó de la mano afuera, yo no hacía más que obedecerle.

Fuimos a su camioneta dando vueltas al estacionamiento, encontramos un lugar pero no podíamos hacer mucho ahí, ya que me había dicho en mensajes que él quería faje en el auto. Se presentó conmigo y de inmediato me dio la confianza, pues tomaba mi mano, me calmo escucharlo y comencé a perder el miedo pero sobre todo a confiar en el, no solo es guapo, es educado y sexual, desde que escribimos se me antojaba probar su néctar y a él, el mío, así que de inmediato buscamos en donde estar, pagamos el estacionamiento y manejamos lento por la avenida.

Pretendí ir a otro lugar, comer o algo, siendo honesta trate de fingir que quería rescatarme un poco, pero nos ganó el antojo; vimos un motel grande, apto para el cometido, mi mente pensaba que quería probar de todo, sabía que nuestra mente estaba igual de enferma…

Un macho de verdad que me tomaba de la mano y me sobaba la cintura al caminar a la habitación, al entrar nos besamos, tocándonos frente a la ventana que aún quedaba abierta en donde nos alcanzó a ver quién debía el cambio.

De una maleta saco una bocina, una botella de vodka, soda, vino tinto, condones.

Cerramos, acomodamos las cortinas, bajamos la luz, me beso de nuevo sentí su lengua como cogiendo mi boca, jamás me habían besado así, me empinó en la cama, me subió la falda, hizo a un lado mi calzón negro de encaje, acaricio mis nalgas, las separó con sus manos y las beso, me lamio mi cueva mojada y mi ano apretado, después de entrar en mi con sus dedos y lengua me quedaba claro que saboreaba cada parte; yo también quería de él, se puso un condón, cogimos tan rico… de mil maneras y posiciones, pero lo más rico era sentirme su puta y el mi macho que dominara sobre mí.

Sus palabras obscenas me calentaban más y era delicioso, todo lo que dijimos en mensajes lo realizamos ahí, me pedía que me dejara las zapatillas y me follaba a su gusto en todos los rincones de la habitación, me ponía a mamar y yo encantada obedecía todo del el, tocaba su verga grande, me la comía y succionaba su glande cabezón, quedándome ahí por mucho tiempo, me mojaba cada vez más, me mamo las tetas, como si nunca hubiera comido mientras frotaba mi botón, me penetró y seguía masturbándome a la vez, ahí me corrí, explote una primera vez, parecía que le había narrado cada cosa que quería y tenía en el pensamiento.

Después de varias horas, pedimos comida, tardo tanto, que nos quedamos dormidos, al llegar la comida, cenamos y como si fuéramos pareja en luna de miel, me volvió a follar, pero la siguiente vez nos quedamos en pausa unos segundos.

Me la iba a meter pero no había condón puesto aún y dijimos que así yo la verdad quería sentirlo todo piel a piel, que me cogiera libre y que su semen me lo dejara dentro, moría de ganas de eso y con esa confianza y conexión entro enseguida.

Yo me moría de éxtasis de sentirlo y de escuchar cada expresión sucia que me decía pero además olernos y mojarme de esa manera, venía esa sensación desde mi cerebro, como un hormigueo me estaba excitando la mente y de ahí bajaba esa sensación hasta mi clítoris y me cogía más, su movimiento me avisaba que venía el orgasmo, hasta que lo moje más, grité y mil gemidos me decían que su pito grande y grueso había terminado al mismo tiempo que yo, pues gemía yo y bufaba él, fue tanto que nos quedamos dormidos para amanecer.

Muy temprano casi sin dormir, me abrió de patas, ambos desnudos, acomodo su grueso falo en mi raja y lo empujó al fondo, yo me mojé en segundos, me follo mucho rato y se descargó en mi panocha de nuevo… Me deje llenar de mecos en la primera cita, una y otra vez.

Nos arreglamos para salir pues yo tenía trabajo, me llevo a mi casa y en el camino en su camioneta, el muy cabron seguía caliente, me manoseaba y me obligaba a enseñarle mi cuerpo, me dijo que le enseñara las tetas, me las saque, así grandes en exhibición y le dije que me iban a ver, pues estábamos en un alto, menciono que si me veían mejor, se excito más y con el vestido arriba viendo los calzones se sobaba el pito, incitándome una vez más, me fajo y me exhibió en el tráfico, yo obedecía y quería más de eso, me enloquecía pero me prendía más escuchar como bufaba, sobre todo ver su cara de lujuria viéndome y tocándose.

Al llegar a mi casa nos despedimos fuera del coche, me abrazo y me beso tan rico, me dijo que quería otro poquito, y yo siendo esa puta, abrí la puerta de mi casa y lo invité a pasar.

Apenas entramos, me sentó en el sillón de la sala y de una metida, me dio su verga en la boca, me saco las tetas y me cogió la boca me dio mi desayuno cremoso y yo lo comí contenta, era su becerrita mamándole hasta saciarlo así durante minutos sin guardar mis grandes ubres, solo rebotaban y se paraban mis pezones, yo quería más, termino, eyaculo en mi boca, me bebí su leche, se guardó el paquete se despidió y se fue.

Me dejó enloquecida, caliente con ganas de más y ahí regrese a mí, a la puta escondida que siempre quiere más…

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1 COMENTARIO

  1. Excelente texto abogada bello el saberle sumisa. Un gusto también el poder. Descifrar a una mujer con una carrera y una profesión que no le impide ser ella misma en esta vida en otras circunstancias bienvenida al.mundo del BDSM

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