Aún recuerdo con morbo y algo de culpa ese día. El cumpleaños de mi mujer. Desde meses antes ella había estado planeando con mucha emoción su fiesta, obvio me ofrecí para complacerla en todo. Solo quería verla feliz y darle un gusto ese día.
Ella quería tirar la casa por la ventana y empezamos a comprar alcohol desde semanas antes. Planeamos la comida y hasta el mariachi. De hecho de mis conocidos no fue nadie, solo eran amigos de ella.
Yo no conocía a los amigos de Letice, mi mujer, pero si conocía a sus amigas más cercanas y en especial había una de ellas que me llamaba la atención, era una abogada recién graduada y que a leguas se veía que era bien puta pero obviamente yo ni siquiera la volteaba a ver porque no quería ningún problema con mi pareja.
Conforme se acercaba la fiesta de cumpleaños, sus amigas iban más seguido a la casa para organizarse y ver cómo iban a decorar todo. En una de esas reuniones se pusieron a chelear y yo llegue de trabajo como a las 11 de la noche. Cabe aclarar que ya estaban más que entonadas las 3 amigas que ahí estaban. Mi mujer me dio de cenar y después me integre con ellas en la charla y una chela en mano. Mi mujer andaba de short cortito sin tanga, era súper notorio pero pues estaba en su casa así que no pasaba nada.
La cosa era que la abogada venia del trabajo y estaba vestida con un look muy ejecutivo, falda entubada negra, súper pegadita y corta, blusa escotada que dejaba ver unas tetas de buen tamaño y con el pelo lacio y suelto, agrégale unos tacones altos y bueno, yo no podía dejar de verla de reojo, en cada descuido que podía, no perdía la oportunidad de comérmela con los ojos. La otra amiga iba mas casual, de blusita sin bra (me di cuenta por como se le marcaban los pezones a pesar de traer sudadera) y unos pants pegaditos.
Después de un rato pusieron música para bailar y Letice insistió en que yo tenía que bailar con las 3, así que no me pude resistir. Obviamente baile una salsa con mi mujer y ella empezó a repegarse mucho. Yo la miraba y la acercaba a mí, la pegaba a mi cuerpo y la besaba mientras bailábamos. En varias vueltas le agarraba las nalgas y ella no decía nada. No sé si era por la cerveza o porque no le importaba que yo la manoseara enfrente de sus amigas, el chiste es que después de varias rolas me dijo que bailara con la de pants así que bailamos un par de rolas cuando la abogada se paró y me dijo que ya le tocaba a ella.
En ese momento mi mujer se fue al baño, yo la veía medio mareada y como con ánimos de vomitar pero no podía dejar a la abogada ya que era la primera que bailaba con ella. Le grite si necesitaba ayuda pero me dijo que siguiera bailando, que ella estaría bien.
Empecé a bailar y sentía que ella se me pegaba discretamente. Me empecé a sentir nervioso de que saliera mi mujer y pensara otra cosa pero se estaba tardando mucho en el baño y la otra amiga se estaba quedando dormida en el sillón así que era ahora o nunca. En cada vuelta bajaba un poco mi mano y rosaba el borde superior de sus nalgas pero ella no decía nada, al contrario, se pegaba aún más. Reíamos y charlábamos de cosas triviales mientras bailábamos y sin darme cuenta me quede mirando justo al escote y ella se acercó a mi oído y me pregunto si me gustaban.
Yo apenado me disculpe, le dije que me perdonara, que fu involuntario pero me dijo que no había problema. Solo reímos. Terminó la canción y fui al baño a ver como estaba mi chica, la abogada venia atrás de mi con el pretexto de ver si su amiga estaba bien. Cuál fue nuestra sorpresa que la encontramos dormida sentada en la tasa. El verla con el short abajo y su sexo expuesto me excitó y al voltear estaba su amiga viéndome. Le dije si me ayudaba y me dijo que sí. Yo la tome por las axilas para levantarla un poco y le pedí que ella le subiera el short.
Yo estaba en la espalda de mi mujer y mis manos salían por sus brazos así que cuando la levantamos, accidentalmente mis manos rosaron las tetas de la abogada ya que el baño es pequeño. Le dije que me disculpara pero me dijo que no había problema.
La llevamos a la cama y se quedó súper dormida, la otra amiga ya estaba en el sofá igualmente bien perdida así que solo quedábamos la abogada y yo así que le dije si gustaba otra cerveza a lo cual accedió.
Tomamos un poco mas y después de un rato seguimos bailando pero ahora ya era bachata así que el baile era más pegadito, yo de sentir sus tetas rosando mi pecho no pude evitar una erección que ella noto de inmediato pero lejos de decir algo, se me pegaba mas al grado que ya no me pude contener, deslice mi mano hacia su nalga y la apreté gentilmente. Ella no hizo nada, solo seguimos bailando. Después de un rato ya tenía mis manos en sus dos nalgas y comencé a subir su falda pero como estaba muy pegada era difícil pero ella se apartó y me dijo que me detuviera, que no estaba bien así que lo hice.
No quería tener problema así que le dije que se acostara con mi mujer en la cama y que yo vería donde acostarme. Ella se fue a la recamara y me quede un rato en la sala sentado viendo a la amiga que dormía en el sillón. Yo ya estaba demasiado caliente y con las cervezas no pensaba con claridad. Apague las luces y me acerque sigilosamente al sillón, me asegure de que nadie estuviera despierto y calenté mis manos frotándolas entre sí. Moví un poco por el hombro a la chica pero no reaccionaba. Ya en otras ocasiones esta amiga se había quedado en la casa y como le gustaba la marihuana cuando la combinaba con alcohol se queda súper dormida y no reaccionaba.
Hoy había sido lo mismo. No reaccionaba. Me arrodillé frente a ella, le subí la sudadera y la blusa despacio hasta dejar las tetas al aire, no imaginaba que estuvieran tan deliciosas. Saqué de inmediato la verga que ya estaba más dura que un tronco y empecé a masturbarme mientras las toca suavemente. En unos minutos sentí que iba a explotar y sin dudarlo me puse de pie, acerque mi miembro a la boca de ella y le dispare un chorro caliente que resbalo por sus labios.
Me apresure a limpiarle la boca, baje su blusa y me fui al baño. Después de unos minutos regresé a la sala y me dormí en el otro sillón.
El día de la fiesta llego y todo iba súper bien. Llegaron sus amigos, sus amigas, el mariachi, todos empezaron a beber, unos fumaban de la que te da risa mientras otros quien sabe que cosas se metían. Todo empezaba a descontrolarse hasta que varios se empezaron a ir.
Ya en la madrugada solo quedaban sus amigas de la última vez. Mi mujer ya estaba súper perdida, acostada boca abajo en la cama, con su vestido levantada y las nalgas al aire. Su amiga, a un lado de ella con la blusa medio desacomodada y yo solo ayude a sacarle las tetas. Era una imagen súper excitante. Mi mujer de culo y su amiga con las tetas al aire. Yo solo me senté enfrente, saqué mi verga y me empecé a masturbar lento y rico hasta que me di cuenta que la abogada estaba parada en la puerta viéndome. Yo quise pararme y taparme pero ella me hizo señas de que me quedara sentado y callado.
Se acerco a mí, me dio un beso mientras sentía su mano en mi verga. No lo podía creer, no sé si era el alcohol o qué pero esto era más allá de lo que yo hubiera podido imaginar. Después de unos momentos la abogada se puso de rodillas y me la empezó a chupar de una manera tan deliciosa que yo estaba casi en el nirvana. Metí mi mano en su escote y mi sorpresa fue mayor al ver que no traía nada abajo. Sentí el calor de su piel. Lo duro de sus pezones. No me pude contener más. Me puse de pie, la acosté cerca de los pies de mi mujer, le levanté la falda y sumergí la cabeza entre sus piernas.
El olor de su vagina me puso como un animal, dejaba que mi lengua viajara frenéticamente por todo su clítoris, recorriendo desde su culo hasta su pubis. Instintivamente lleve una mano a las nalgas de mi mujer mientras empezaba a meterle la verga a su amiga. Después de unos minutos sentí como se vino la abogada en un chorro fuerte y nutrido. Mojo gran parte de los pies de la cama, yo saque la varga y la acerque a su boca. Le deje la cara llena de leche y después la bese. Nuestras bocas compartían semen, fluidos vaginales y sudor. Nos besamos apasionadamente hasta quedar casi dormidos. Como pude me levanté, me vestí y me fui al sillón.