¡Hola a todos!
He vuelto a escribir después de una larga sequía de inspiración, pero he vuelto a retomar la serie de Gran Escuela de Hostelería ¡y tengo muchas ganas de enseñaros todo lo que está por venir!
Para resumir un poco a los que habéis seguido la serie, recuerdo que la protagonista es Lexa, salía con un chico llamado Roel, al principio eran amigos con derecho a roce, pero él se declaró y se hicieron novios durante una corta temporada. Lexa empezó sus estudios de cocina y allí se enamora de un profesor llamado Jorge, con el que tiene muchas fantasías, empieza a no sentir nada por Roel, y él se da cuenta. Tienen una bronca muy fea en año nuevo y la relación se rompe. Lexa se va de fiesta con sus compañeros de la escuela y aparece una tensión sexual con su amigo Nico, pero sin sentimientos de por medio, ella sigue con Jorge en su cabeza…
¡Así se quedó el décimo relato de esta serie y espero que la parte 11 que viene a continuación os guste!
Gracias a todos de antemano por leerme y apoyar a los autores a que sigamos escribiendo.
En especial a Jorge, que me anima y me inspira a ello.
Parte 11:
Ha amanecido y el sol me da en los ojos, me duele la cabeza y la habitación me da vueltas, me viene una arcada y voy corriendo al baño de la habitación. Cuando me levanto del suelo, después de haber echado hasta la primera papilla, me doy cuenta de que voy desnuda, me vienen flashes a la cabeza de lo que hice anoche con Nico. Dios mío… bebí demasiado y mira como hemos acabado, se me ha ido de las manos.
Vuelvo a la habitación y Nico sigue dormido, a él no le da el sol. Encuentro mi ropa y me visto, me gustaría ducharme, pero no quiero arriesgarme a que me pillen aquí Laura y Carlota.
Cuando salgo al comedor y solo encuentro a Carlota que sigue en el suelo durmiendo, madre mía, no se dio cuenta del porrazo y se quedó allí dormida toda la noche. No encuentro a Laura, pero huele a café, así que me dirijo a la cocina.
Laura está haciendo una cafetera y yo no la puedo querer más en este momento, necesito un café urgente. Cuando cruzo el umbral mi cuerpo se estremece recordando lo que pasó aquí anoche.
-¡Buenos días! ¿Dónde dormiste? -hago una mueca de dolor, Laura chilla mucho para haberse pasado la noche bebiendo- Perdón, ya sabes que mis resacas son suaves. -susurra, se echa a reír y yo le dedico una mirada de odio fingido. Es verdad que Laura siempre presume de ello.
-Pues dormí en la cama con Nico. -Laura pone cara de entusiasmo y entonces la corto- No pasó nada, solo fuimos a charlar allí, cuando Carlota y tu caísteis, y nos quedamos dormidos. Fin de la historia.
Laura hace un puchero a modo de broma y añado -¿Pero tú lo has visto a él? ¿Me has visto a mí? Yo no puedo alcanzar algo así, además está muy reciente lo de Roel y mi cabeza está por otras cosas.
-Vale vale… No te enfades, me pareció ver complicidad ayer a la noche y pensé que igual… -clavo los codos en la mesa de la cocina y me cojo la cabeza, parece que me va a estallar- Ahora te sirvo un café y un ibuprofeno, te sentará bien.
-Gracias.
Al cabo de 20 minutos ya me siento algo mejor, me he tomado el café y la pastilla y Laura y yo seguimos hablando de lo que nos deparará el segundo trimestre de la escuela de cocina cuando entra Nico por la puerta. Tiene los ojos rojos, va despeinado y solo lleva los pantalones del pijama, me vuelvo a estremecer recordando el como besé y lamí esos pectorales y esa tableta.
-Buenos días -dice Nico con un tono de ultratumba
-Buenos días ¿Quieres café? -Laura ha tenido el detalle de susurrárselo directamente evitando que le explote la cabeza.
-Por favor. -Laura se levanta para servirle un café y entonces Nico me mira y hace un gesto con la cabeza señalando a Laura, como si me preguntara si sabía algo. Yo niego con la cabeza y el me dedica una sonrisa de alivio y tierna a la vez.
-Ven siéntate, aquí tienes el desayuno de los campeones, pizza de ayer, café y, de postre, un ibuprofeno. -dice Laura, Nico y yo nos echamos a reír.
Nico pone gesto pensativo y dice:
-Pues creo que empezaré por el postre…
Laura y yo nos echamos a reír a carcajadas y Nico pone gesto de dolor y se deja caer en la silla. Seguimos la conversación sobre la escuela y al cabo de un rato Laura y yo nos vamos, Carlota sigue durmiendo en el suelo, nos ha dicho Nico que la dejaría allí un rato y si eso ya la despertaría.
Me despido de Laura con un abrazo y me voy a mi casa.
Es lunes y todos volvemos a la rutina, a las 8 ya estamos plantados en la cocina con nuestros uniformes impolutos y planchados, delante de la mesa de pase esperando que lleguen los profesores para darnos las instrucciones de los servicios de la semana.
Ahí aparece Irma y Jorge, se me para el corazón, me recompongo enseguida, me he prometido no pensar en el de ese modo.
Nos dan las instrucciones y nos ponemos a trabajar, me ha tocado en la partida de pescado y al mirar la ficha técnica del plato veo que hay una cosa que no cuadra, así que voy a preguntarle a Jorge.
Cuando lo encuentro esta hablando por teléfono, me mira y me hace un gesto con el dedo para indicarme que me espere un minuto, yo obedezco y trato de escuchar lo que habla, pero me resulta imposible.
Me parece oír algo de un restaurante que se llama Awen, lo conozco, me encantan los canelones de vieira que hacen, están riquísimos. Cuando se pone de acuerdo se despide y atiende mi duda.
Es viernes a la tarde, ha acabado el servicio y estoy hecha polvo, dicen de ir a tomar una cerveza, pero desde la fiesta del sábado solo de pensar en cerveza me entran náuseas, así que declino la oferta y me voy a casa.
La casa está vacía, algunos están trabajando y otros han quedado con amigos, cosa que agradezco para así poder echarme una siesta.
Me echo en el sofá y entonces suena el timbre. ¡No me lo puedo creer! Parece que me hayan visto tumbarme, me pongo de mal humor, pero me levanto y espeto en el interfono:
-¿Si?
-Hola, soy Roel
Se me hiela la sangre. ¿Qué hace esta aquí ahora? Pero del mismo shock abro sin decir nada más.
Cuando llega arriba yo tengo abierta la puerta del portal, pero tengo otra puertecita para que no salga mi perra y esa la mantengo cerrada, porque no se si quiero dejarle pasar.
-Hola ¿Como estas?
-Pues estoy reventada y sorprendida. ¿Qué haces aquí?
-Quería hablar contigo, pero si te cojo en mal momento, me voy. -su tono es de niño bueno que nunca ha roto un plato. Sinceramente, me supo mal hacerle daño, pero no se me olvida que el también me lo hizo a mí.
-No no, ya puedes hablar.
-¿Puedo pasar? -abro la puertecita de mala gana y le señalo el salón para que entre. Se sienta en una silla y yo me dejo caer en el sofá, porque realmente estoy muy cansada.
-¿Y?
-Lexa, yo quería pedirte disculpas por el comportamiento de año nuevo, no tengo excusa, te echo de menos y no sé qué hacer o decir para que volvamos a tener la conexión que teníamos este verano.
-Roel, esa conexión se llama sexo, y el problema de que hayamos cortado no ha sido ese, la razón ha sido mi egoísmo, porque yo acepté estar en una relación contigo, cuando mi corazón está con otra persona, que no me corresponde tampoco, pero es lo que hay. No podemos recuperar una cosa que jamás a existido entre nosotros. -Roel se levanta y se sienta a mi lado, pone una mano sobre mi rodilla, entonces yo clavo mi codo en el reposabrazos del sofá dejo caer mi cabeza en mi mano mientras suelto un suspiro de exasperación.
-Lo tiendo, de verdad que si y no me importa eso, yo quiero seguir estando a tu lado, -mientras está subiendo la mano por mi muslo- cierra los ojos, imagina esa persona, me da igual, yo quiero estar aquí. -su mano ha llegado a mi sexo y lo masajea por encima del pantalón
Inconscientemente he cerrado los ojos y veo a Jorge sentado a mi lado, masajeándome el sexo, me envuelve los hombros con su brazo y su mano busca mi pecho, giro la cabeza y empieza a besarme, esa barba de tres días me raspa la nariz al hundir mi lengua en su boca, me encanta.
Cuando mojo el pantalón me coge las piernas y las coloca sobre el sofá, dejándome tumbada sobre él, sus hábiles manos buscan el cierre del pantalón, me desnuda con facilidad y entonces siento su lengua en mi sexo, esa barba me vuelve loca cuando raspa mis labios vaginales, la lengua viaja desde el clítoris hasta mi ano, cada vez que pasa por un agujero la mete, aprieta, chupa y no tardo en caer en el orgasmo. Me quita la camiseta, libra mis pechos del sujetador, él no se desnuda, de desabrocha los tejanos y bajo sus calzoncillos hasta dejar libre la erección.
Entonces empieza un recorrido con la lengua mientras intercala besos desde el pie derecho, subiendo por mi cadera, cintura, pecho, cuello, boca y vuelve a descender hasta el pie izquierdo donde me dedica un mordisco en la planta.
Voy a cogerle la erección, pero no me deja, me levanta las piernas y se la lleva a sus hombros, estoy totalmente expuesta a él. Empieza a frotar su erección por todo mi sexo y yo empujó mi cadera buscando esa delicia, pero el niega con la cabeza y me dice:
-Me lo tendrás que pedir de voz.
-¿Como?
-Que me lo pidas, dime exactamente que es lo que quieres y por donde.
-Por favor, métemela por el coño.
-¿Y lo quieres duro, suave, intermedio?
-Quiero que entres de golpe y me lo hagas muy duro, pero no rápido.
-Tus órdenes son deseos para mí.
Jorge pasea sus manos por mis pechos, se detiene en mi vientre y lo presiona, entonces entra tan golpe que yo chillo de la sorpresa y de cómo he notado esa embestida en mi vientre. Al cabo de unos segundos vuelve a sacarla, vuelve a presionar el vientre y vuelve a entrar, yo vuelvo a chillar, me llevo las manos a mis pezones y me los pellizco más fuerte con cada embestida.
Es una tortura deliciosa, no sé cuántas lleva, pero necesito acabar ya con esto.
-Por favor, acelera, quiero correrme.
-Como usted quiera, pero esto llevará su tiempo.
Ahora ya no saca su falo del todo cada vez que retrocede y va acelerando el ritmo muy lentamente, pero cuando le suplico por segunda vez se apiada de mí y coge más ritmo y más profundidad en las embestidas y al fin caigo en el clímax, convulsiono y el saca su erección de mí y empieza a pajearse sobre mi hasta que echa toda su lefa por mis pechos, una gota le ha quedado colgando de su verga, le cojo la mano, la recojo con un dedo suyo y me lo meto en la boca y lo chupo muy fuerte. Después decide darme un masaje con su lefa como lubricante, me coge entre sus brazos y me dirige a la ducha…
Que delicia de relato como siempre una pasada super sexy y caliente😳
Gracias por tu comentario positivo! Esto me anima mucho a seguir escribiendo! Gracias y espero que disfrutes de la parte 12 que ya esta en camino!