Engañé a mi ex para cogérmela

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Empezaré a contar esto, a ver que sale. Corría el año de 2016, actualmente y casado, se me complicaba tener tiempo para andar cortejando la verdad y como muchos en mi situación pues buscaba algo rápido para sacar esta pinche sensación de desahogo… solo pienso y quiero estar cogiendo, de verdad en ocasiones pareciera un problema más que algo bueno.

Andrea fue mi novia por 1 año, en la prepa, la verdad la conquisté, me atraía muchísimo, sus facciones son muy bonitas, ojos grandes, piel blanca, 1.60, unos tetas pequeñas muy bonitas, delgada y un trasero muy bien formadito, no es enorme, pero muy delicioso. Duramos 1 año porque decidí andar con su amiga (ya platicare esa historia y como se dio todo), pero por esta misma situación pues obviamente dejamos de hablarnos.

Un día decidí contactarla, de alguna forma y como saben, pues un amigo te lleva a otro y así, la verdad dudé en contactarla pensando que me mandaría directo a la chingada y mi sorpresa, fue que no.

Cabe señalar que en ese año que anduvimos, el sexo era malito no le gustaba mucho coger y yo solo pensaba en eso jaja. Cuando empecé a saludarla, los mensajes fueron subiendo de tono, a tal grado que con el pasar de los días, me reclamaba el haberla dejado por su amiga. Por mucho tiempo supe que la pasó mal, y terminó andando con un súper nerd, pero se veía feliz. Habían pasado algunos años y pues notaba aun reclamo de su parte como si le siguiera doliendo la situación. Le propuse vernos, aceptó después de algunas pláticas por mensaje, justificaciones, aclaraciones, saber de nuestras vidas, bueno nunca le dije de la mía la verdad.

Le conté que estaba trabajando, que me iba bien y que actualmente pues trataba de disfrutar la vida y el trabajo.

Al llegar a la cita, me dejó con la boca abierta, blusa con escote, sus tetas aun siendo moderadas, incitaban a querer salirse de esa blusa o top, se hacía un redondeo hacia afuera como si dijeran chúpamelas por favor… una cintura muy apetecible y un juego con sus nalgas muy modestamente irresistibles… traía un pantalón de vestir con una tela delgada que permitía apreciar todo su cuerpo, deliciosa.

Conversamos un rato y retomamos las pláticas más agradables, olvidamos lo malo, nos concentramos en los momentos más cachondos y locos que vivimos, situación que me permitió, entráramos en materia

-Andrea vamos a un hotel, quiero comerte todita -le decía. Ella me decía que no, se le hacía muy repentino ir y que no estaba segura, en ese estira y afloja, se veía que con cada insistencia, sus ojos, su rostro, su forma de juguetear, su nerviosismo, me iba diciendo ‘insiste un poco más por favor’.

Y así fue, decidimos ir a un hotel por Tultitlan, al llegar al hotel inmediatamente al cerrar la puerta para mi sorpresa, ella me azotó contra la puerta y empezó a regalarme unos besos tan cachondos, sentía su lengua ansiosa por desfojar todo lo que estaba guardando, yo para ese momento estaba ya con la verga a 1000, al sentir como recargaba sus tetas en mi cuerpo y se entregaba completamente a mis manos, me hacía sentir que no le aguantaría mucho, bajé su blusa, retiré su sostén y por fin estaban frente a mi ese par de meloncitos tan deliciosos, blancos y con un pezón pequeño, rosadito y paradito…

No sé cuánto tiempo estuve ahí disfrutando el lamer cada centímetro de sus hermosos senos, ella no dejaba de acariciar mi verga, y se la tallaba contra su entrepierna, era seguro que ya la quería adentro. En un momento nos fuimos desvistiendo y cuando retiré su cachetero, que bien lo lucia (me encantan esos cacheteros porque hacen lucir una nalga muy redondita y apetecible), estaba frente a mi una cosa tan rica, un poco de vello, unos labios vaginales rosados, mojados y no pude evitar hundir mi lengua y llevarla con mi lengua a un sinfín de gemidos que me ponían más caliente, sentía como chorreaba su vagina, me trataba de subir ella para que la penetrara, pero a la vez lo que le estaba haciendo, hacía que se rindiera y nuevamente disfrutara, hasta que cada vez era más su reclamo diciéndome “métemela ya, métemela ya por favor”.

Accedí por supuesto y entró poco a poco, veía como disfrutaba el roce de mi vena alcanzando en su vagina, hasta que me agarró de las nalgas y me empujó hacia ella, gimiendo sentí como su cavidad me apretaba la verga, en ese momento traté de resistir para no llenarla de leche, quería que siguiéramos disfrutando todo, ella seguía empujando y empujando, gritando:

-si así, que rico ahhh aaahhh, si.

Sentí de pronto como temblaba hasta quedar poco a poco más tranquila, como sacábamos de líquido para poder dar mi última estocada, le di la vuelta y de perrito le empecé a clavar con tanta furia y deseo, al ver esas nalgas que estaban para mí para disfrutarlas, ya no podía parar, ella me incitaba a que ya eyaculara, ya lo quería sentir, hasta que no pude resistir más y le expulsé toda la lechita hasta el fondo, pocas veces me veo expulsando tanto como un semental, esta fue una de esas.

Su comentario al final fue:

-¿Pues donde habías guardado tanto?

Reímos y después de un rato salimos de la habitación prometiendo seguir en contacto.

Ya después con el paso de los días, tuve que decirle la verdad, y pues obviamente me mandó a la chingada y me dijo que en su vida me quería volver a ver.

Espero que al menos recuerde ese momento de forma muy agradable, así fue como la engañé para poder cogérmela.

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