Los viernes, mi papá hacia un reunión con sus amigos. Se encerraban en el cuarto de billar, mientras bebían cervezas y conversaban, por el contrario mi madrastra salía con sus amigas a tomar tragos, mi hermanastra y yo normalmente rondábamos en fiestas de la facultad o dates con amigos.
Conocía a ambas amistades de mis padres y no podía negar que me sentía tan caliente al ver a Julián, el mejor amigo de mi padre. Un hombre maduro, alto, se ve que hacía gimnasio y soñaba con que me cargaba con esos brazos enormes, apiñonado con barba, siempre olía bien y sinceramente no me importa que supiera que me gustaba, al saludarlo siempre movía un poco el cachete para sentir la comisura de sus labios y al parecer no tenía ningún problema, porque me acercaba de la cintura y me pegaba a su cuerpo, todo eso pasaba siempre que lo saludaba.
Ese viernes decidí no salir y sin motivo alguno me sentía muy caliente, así que tomé una larga ducha y me puse un conjunto negro de encaje a juego y me tomé algunas fotos, me veía muy rica y no quería que nadie se lo perdiera.
Escuché voces abajo y supe que ya habían llegado los amigos de mi papá, cogí un par de licras y una blusa diminuta para bajar a saludar.
Saludé a cada uno de ellos y al final vi a Julián alejado de todos, vestía un pantalón negro y una camisa azul a 3/4 con los primeros dos botones abiertos, sentí como me palpitó del coño y caminé decidida hacia él.
—Hola Juli —Pude notar como su mirada me recorrió todo el cuerpo, así que sin descaro alguno le plante un beso simple y nulo, pero en la boca, duro menos de un segundo y nadie lo noto. Lo tomé por sorpresa, pero esa sorpresa duró poco porque me tomó de la cintura y me dio un “abrazo” y me susurró al oído “que rica estás”. Me sentía tan caliente y mojada, desafortunadamente mi padre interrumpió y se llevó a sus amigos a la sala de billar.
No podía quedarme así, subí corriendo a mi habitación y me quite la ropa quedando solo en ropa interior, moví un poco mi tanguita para tocarme, pero quería que lo hiciera él. No perdía nada en intentarlo, ya había tenido mínimo una señal, así que me acosté en la cama frente al espejo, abrí las piernas, moví mi tanga de lado y tomé una foto. Ni siquiera lo medite, abrí mi mensajería y le envié la foto a Julián con un pequeño mensaje “te espero aquí arriba”.
No pasaron ni 5 minutos cuando se abrió la puerta, Julián entró rápidamente y se quedó recargado en la puerta viéndome.
Por mi parte ya no traía ropa, solo una bata transparente, estaba sentada en la cama con las piernas abiertas y tocando mis pezones. Cerró los ojos e hizo la cabeza hacia arriba, trataba de resistirse, aunque era inútil. Me paré y caminé hacia él, se quedó quieto y aproveché para besar su cuello, fui dejando besos por su clavícula mientras desabotonaba su camisa, su respiración cada vez era más irregular pero no se movía. Baje a sus pectorales y lamí su abdomen duro, me hinque y desabotone su pantalón, el bóxer se veía apretado, riquísimo.
Así que sin demora lo saque, salive… estaba grande, venoso con una cabeza mojada, lo metí a mi boca, sentí como enredó su mano en mi cabello. Tenía un sabor delicioso y sin pensarlo le di la mejor mamada qué había dado en mi vida, lo ojos me lloraban de tanto que me metía su verga a mi boca y tenía saliva hasta la barbilla, él ya tenía sus dos manos en mi cabello y empujaba durísimo mi cabeza a su verga mientras gemía despacio para que nadie oyera. Yo aproveche para con una mano masajearme mi coñito que escurría de mojado, pero antes de seguir mi levanto de jalón, puso mi cara y cuerpo contra la puerta y con una de sus manos presiono las mías contra mi espalda.
—No sabes cuantas veces he soñado que te tengo así, zorrita —Me metió un azote en la nalga durísimo, me calenté mucho más. Empezó a besar la oreja, el cuello y fue bajando hasta mis nalgas, esparció besos y chupetadas por mi culo.
—Qué rico culo tienes —Me dio otro azote y me soltó las manos, yo las puse sobre la puerta para no perder equilibrio mientras paraba más el culo. El me abrió el culo y sin mucho preámbulo me empezó a comer. Sentía su lengua húmeda en mi coñito, la movía como todo un experto. Entre lamidas y azotes me derretía de excitación y sin previo aviso me di la vuelta para que me comiera bien el coño, lo hizo sin chistar, yo enrede mis manos en su cabello.
—Si, si más rápido papi, más rápido —movía la cadera más rápido sobre su boca y un segundo después me vine sobre su boca, lamio todo y se levantó para cargarme y llevarme a la cama.
En la cama se inclinó para ahora comerme las tetas, lo hacía duro, experto y me mordía los pezones con fuerza, sentía que me iba a venir de nuevo solo con eso.
—Me la he jalado tanto pensando en tus tetas y ahora las tengo aquí para mí —Me dio una palmada en una mientras chupaba la otra.
—Comételas, son tuyas.
—Que zorrita me saliste —Quise demostrarle que tenía razón, así que me moví y me senté encima de él, tome su verga y la puse en mi entrada, baje poco a poco e hice la cabeza hacia atrás cuando sentí su grosor en mi, que rica verga.
Una vez que entro, empecé a moverme rápidamente encima de él y él me tomó de culo para moverme más rápido, entre azotes y movimientos rápidos sentí que me vendría en cualquier momento, pero el sonido del teléfono de Julián nos sacó a los dos del trance.
Era mi papá quien le llamaba, ya se había tardado bastante para solo ir al baño y sin importarle contesto, me dio la vuelta dejándome ahora abajo de él y con una mano me tapo la boca.
—Me llamaron del trabajo ya voy para allá —Me estaba dando durísimo.— Si hombre, que ya voy —Lo hacía rápido y el hecho de saber que lo que estábamos haciendo estaba mal y que mi padre lo esperaba abajo, hizo qué finalmente me corriera. Justo al momento de colgar y tirar el teléfono de lado me dijo— Me voy a venir.
—Hazlo adentro, quiero ver mi coño escurriendo de tu lechita —No basto más se vino durísimo y sentí como su semen caliente escurría en mi coño, se veía deliciosa esa imagen, entonces lo bese, ni un beso nos habíamos dado y juro que es uno de los besos más calientes y ricos que he tenido en mi vida.
—Nos vemos el próximo viernes zorrita —Me dio una palmada en mi coño abierto que me hizo brincar, y se comenzó a vestir mientras me lo comía de nuevo con la mirada, antes de salir regreso a besarme y después salió de mi habitación.