Baco (capítulo 1)

0
1176
T. Lectura: 4 min.

Llegó Baco a introducirnos en este mundo. Poquito a poco, como debe ser cuando uno es novato… Que necesitas tacto, comprensión, paciencia…

Contactó con nosotros mandándonos un correo. Se presentó, nos contó algunas cosas sobre él y nos mandó algunas fotos. Conde lo seleccionó pasando el primer filtro y luego yo le di la razón y empezamos a hablar con él.

Me resultaba muy excitante saber que un hombre distinto de Conde se sintiese atraído por mi y estuviera dispuesto a… No sé muy bien a qué.

Durante unos días tuvimos contacto por escrito, nos mandamos fotos, hablamos y al final decidimos quedar para conocernos cara a cara. Tampoco queremos estar calentando el ambiente y que luego no haya atracción en persona. Así es que buscamos el momento (que no fue fácil, jeje) y propuse un lugar que pensé que sería discreto y apartado. Todos de acuerdo. Concretamos varias veces. Parecía que ninguno nos lo creyésemos demasiado, como si todos estuviésemos esperando que el otro se echase atrás. El miedo, la incertidumbre, las dudas…

Durante los días anteriores no lo pensé demasiado; supongo que para no correr el riesgo de buscar una excusa absurda para cancelar lo que estaba deseando.

¡Y llegó el día! ¡Qué nervios! Estuve toda la mañana cómo en una nube. Las “mariposas” en el estómago. Me sentía como cuando te preparabas para las fiestas de la Universidad, poniéndote todo lo sexi que puedes, jajaja. No sabía qué vestir para atraerle sin resultar ordinaria o fuera de lugar (la elegancia es mi lema). Además estaba el hándicap de que era un día de diario temprano, así es que las opciones no eran muchas. Para un chico estás cosas son mucho más fáciles… unos vaqueros, una camisa ¡y ala! Súper monos.

Al final, me di una ducha y decidí el interior y el exterior. Me puse un corpiño de listas diplomáticas (si me seguís en Twitter lo conoceréis), su liguero a juego y unas medias negras. Decidí que no me pondría braguitas. Una de mis fantasías y de Conde es que salga sin ropa interior, y me excitaba tanto la situación que quise darle un toque más de morbo. Y para cubrir todo eso elegí una falda ajustada negra, un jersey rosa empolvado holgado y unas botas altas con tacón.

No sé qué pensarían Conde y Baco, pero yo estaba satisfecha con el resultado. De todas maneras le mandé unas fotos sensuales a Conde para que me diera su opinión y me contestó: “Guau”.

Con esa opinión no había duda de que había acertado y además daba pie a alguna situación comprometida bajo la mesa y eso me excitaba aún más.

Todo listo. Solo quedaba que pasaran las horas y llegará el momento.

Durante el rato antes de salir de casa mientras esperaba a Conde para acudir a nuestra cita, todo el rato venga a subirme la media… ¡Ohhhh! ¡Qué rabia! ¿Qué pasa? Intento averiguar qué ocurre y descubro que el botón del liguero, ¡¡¡se ha roto!!! Claro, así se me resbalaba la media… Tuve que cambiar de liguero porque no tenía arreglo y ya no iba a juego con el corpiño. Odio no llevar la ropa conjuntada… maniática que es una, qué le vamos a hacer. Y yo no sé si los nervios o qué, pero al hacer el cambio va y se me hace una carrera en la media, ¿algo más? ¡Qué mala suerte! Ahora tengo que cambiar también las medias y no tengo otras negras, así es que van en color natural. Hay que adaptarse a la situación.

Todo esto hace que finalmente nos retrasemos y tenga que mandar un sms a Baco; no vaya a creer que nos hemos echado atrás. “Nos retrasamos 5-10 minutos por problemas logísticos… lo siento”. Me responde rápido que no hay problema. ¡Es un encanto!

De camino a la cita estaba tan nerviosa que quise contárselo a nuestra nueva pareja amiga, que nos están dando muchos consejos y ánimos. Me tranquilizaron y me animaron mucho más aún. Conde no decía mucho (señal de que los nervios también le rondaban) y llegamos al lugar. Él no había llegado. Estábamos como un flan. Nos sentamos en la mesa “discreta” (menudos ingenuos…). Nos tomaron nota y nos trajeron las bebidas.

Le escribimos a Baco para decirle que ya estábamos allí. Estaba intentando aparcar y tardaría un poco. Más nervios.

“Estoy llegando”.

“¿Dónde estáis?”.

Le dijimos donde nos habíamos sentado.

Un par de minutos después… Ahí estaba.

“Qué alto!” Acerté a decir. La verdad que no recuerdo qué se dijeron ellos. Dos besos, creo… Supongo… no lo recuerdo. Más nervios.

“Qué vas a tomar?”

No sabe ni qué pedir.

En ese momento me flojea todo y pienso que no seré capaz y que estamos locos.

Es Conde el que rompe el hielo sacando un tema que tienen en común y que les gusta mucho a ambos. Charlan animadamente y poco a poco entablamos una conversación más y más fluida. Parece que nos relajamos y eso me tranquiliza y me anima.

Estoy excitada. No sé cómo estarán ellos. Yo, sin ropa interior, con un chico a cada lado… solo deseaba… Pero, ¡imposible! La camarera no nos quita ojo y justo en la mesa de al lado se sienta una pareja aburrida que ni se mira. Él solo nos mira a nosotros y ella a su móvil. Entre los nervios y los “espías” no consigo insinuarme.

Todo va muy bien. Parece que ellos se llevan bien. Es súper simpático, agradable, con ojos limpios y sonrisa sincera. Sus labios me atraen, y sus manos. Y solo puedo pensar en tenerlos cerca de mí a los dos.

Hemos hablado mucho, se acaban las bebidas. Llega la hora de irnos. Nos hemos caído bien, creo.

Nos despedimos.

Me sabe a mucho y a poco. No sé qué pensar. Una vez solos, intercambiamos impresiones. Nos ha gustado a los dos, así es que le mandamos un mensaje para decirle que nos ha gustado y que estamos dispuestos a dar un paso más. Él contesta con lo que parece un “yo también”.

Tras nuestro encuentro fuimos a un centro comercial a comprar unas medias nuevas. Conde me dijo que podía haberle hecho saber a Baco que no llevaba ropa interior… Fui al baño y tomé algunas fotos para documentarlo y mandárselas. Le dije que así había acudido a la cita y me dijo que de habérselas mandado antes hubiera calentado el ambiente. ¡Qué razón tiene! Pero me ganaron los nervios.

Esa noche era tal excitación que el sexo fue indescriptible. Cada vez deseo más el momento de tenerlos juntos…

Eva Privateva

Loading

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí