Esta fue nuestro segundo encuentro. Me había invitado a ver una película a su casa, yo estaba vestida con una falda negra y una blusa blanca, ambas muy sexys.
Cerró la puerta e inmediatamente me puso a mamar, me encanta que alguien más lleve el control, lo hice hasta estar a punto de vomitar; mientras yo estaba en cuatro y metía su mano dentro de mi como si fuese todo un ginecólogo.
Estaba a punto de hacerlo correr y se puso un preservativo, me cogió en cuatro, me besó la espalda y el cuello y me repetía lo rica que me veía desde esa posición, empezó a meterlo una y otra vez, haciéndome gritar más y más…
Y cuando pensé que no podía más, empezó a apretar mis labios vaginales con sus manos, de modo que su pene quedaba más y más aprisionado y esa sensación me encantó, finalmente hicimos que valiera la pena que él haya comido piña toda esa semana, cuando estuvo a punto de venirse lo sacó, me cogió del cabello y me puso de rodillas a él, se derramó sobre mi boca y me felicitó por haberlo hecho, según él, durar tan poco…
Yo no pensaba lo mismo.