En los dos relatos anteriores, les conté algunas experiencias que hemos vivido con mi esposa Andrea. Así mismo debo decirles; que nuestra primera experiencia “con un tercero” la cual narré en el capítulo 2, ¡nos dejó muy marcados! En un principio no sentíamos algo confundidos, a veces nos quedábamos callados sin sacar tema de conversación. Así que nunca hablamos de lo ocurrido, decidimos bloquearlo como si nada hubiese pasado.
Por mi parte siempre trate de sacar nuestra relación adelante y poco apoco todo regreso a la normalidad, conforme fue pasando el tiempo nos sentimos con más confianza, la libertad de expresar nuestro amor fue creciendo cada día, e incluso comenzamos a hacer cosas que antes no hacíamos juntos. Ahora ya no me molestaba acompañarla a comprar ropa, al contrario; ¡realmente lo disfrutaba! Para mí, era tan excitante aconsejarla en todas sus prendas. Los vestidos, faldas, jeans, leggins, blusas, perfumes y ropa interior fueron casi escogidos con mucha paciencia y análisis, “pero sin caer en lo vulgar” en fin….
El tiempo siguió transcurriendo y en mi permaneció una excitación constante, ahora disfrutaba que mi esposa fuera observada por otros hombres al pasar por la calle, el que ella fuera el centro de atención producía dentro de mi algo que en verdad me gustaba. Cuando estaba solo en casa, ¡me la pasaba viendo videos de esposas infieles, leía relatos de tríos y cosas así! Sin darme cuenta me fui interesando más por los videos o relatos de parejas swinger. ¿No sé si me estaba convirtiendo en un degenerado o que era lo que sucedía? Pero en mi mente imaginaba y deseaba que otro le hiciera el amor a mi querida Andrea.
Yo me masturbaba del diario como si fuera un adolescente, lo peor de todo era que cuando llegaba Andrea, a mí ya no se me paraba mi pajarito de 13 centímetros, por lo que creo, ella se quedaba con muchas ganas. También a escondidas revisaba su ropa interior en el cesto de la ropa sucia, sobre todo cuando ella llegaba del gimnasio. Un dia vi que en su panti tenía mucho liquido blanco seco, no saben cómo me calentaba el saber que pudo haber sido el semen de alguien, porque pues no era de extrañarse que una hembra como ella se quedase con las ganas de coger ya que su marido prefería masturbarse a escondidas fantaseando que a ella, se la metía un hombre grande, musculoso y bien vergudo.
Mi esposa es toda una señora de 31 años. En mi familia siempre me felicitaron por haberme casado con alguien con educación y valores, además ¡esta super bonita! no es por nada, pero… ¡tiene piernas y nalgas bien trabajadas durante 8 años en el gimnasio, abdomen plano, cabello largo casi hasta la cintura, ojos hermosos y rostro perfecto! Ella siempre trata a todos con amabilidad y respeto. Sin embargo; ¡creo que nadie se imagina lo que sucede entre nosotros! Los únicos momentos en que la veo comportarse como una verdadera puta, es en la cama, nunca se limitaba, sin duda mi esposa en podría competir con cualquier artista de películas porno.
Cierto día, nos anunciaron que la fiesta de fin de año de la empresa donde trabajo, esta vez la invitación era doble por si queríamos asistir con nuestras parejas. La verdad yo no quería llevarla, pero varios amigos comentaron que irían con sus esposas y al final decidí llevarla.
El día de la fiesta llego y ella se vistió con un elegante vestido negro que mostraba su espalda de una manera atractiva, el diseño de cintura definida hacia resaltar su figura con un ajuste favorecedor y era perfecto para una cita nocturna.
Llegamos al salón el cual era grande y bonito, pero para mala suerte; no nos dejaron sentarnos con amigos. La encargada de indicarnos nuestro lugar, nos anunció que nuestra mesa era la numero 21 y se encontraba casi hasta el fondo.
La verdad es que eso no me importo mucho, así que nos dispusimos a pasar al lugar de nuestra instancia, atravesamos el salón me pude percatar que muchos se le quedaban viendo a mi mujer, quien para ese entonces llevaba un abrigo que no dejaba ver su figura, llegamos a nuestros asientos y saludamos a los invitados con los que compartiríamos la mesa, después me dio su bolsa de mano, acomodo su cabello y posteriormente se quitó el abrigo para dejar ver el vestido negro, acompañado con tacones del mismo color que hacían levantar sus Pompis, ¡Se le veía un culo grande redondo y apetecible!.
Pude notar que en la misma mesa había un señor que estaba solo y sin pareja. Me supongo que para él era algo incomodo ya que todos llevábamos acompañante. El señor estaba sentado justo a un lado de mí y yo por educación, cuando podía entablaba plática con él. Me dijo que se llamaba Marcos, que estaba en la dirección de la empresa y que venía de otra ciudad.
De repente se apagaron las luces y después de unas palabras de parte del presidente de la empresa las cuales duraron como media hora sirvieron la cena, un joven con violín tocaba música de sobre mesa. Pude notar que Marcos no dejaba de mirar a mi esposa cuando había oportunidad, en un principio me molesto que alguien como el mirara a mi mujer.
Termino la cena, hicieron rifas y sirvieron los primeros tragos de Brandy. Para nuestra buena suerte, salió nuestro boleto premiado y tuvimos que pasar al centro de la pista a recoger nuestro regalo, caminamos y se me hizo una eternidad porque la mayoría aprovecho para comerse a mi vieja con la mirada. Regresamos a la mesa y decidí calmar mis nervios para ello pensé que mi mujer era toda una hembra, que esos pobres hombres tenían viejas bien feas jajaja ¡me sentí afortunado! Discúlpenme mis queridos lectores, pero hay hombres que no dejan que sus esposas expresen su hermosura.
De nuevo sorprendí al señor Marcos que seguía con la mirada en mi mujer, solo que esta vez ya me estaba gustando que la observara. Para calentar aún más la situación, nos levantamos con mi esposa y justamente cuando estábamos frente a él, la abrace para que le pudiera dar la espalda y el señor pudiera admirar su trasero. Note como el seguía mirando esas nalgas disimuladamente. Mi calentura aumento bastante ya que nunca había hecho eso, mi pene ya comenzaba a sacar liquido pre seminal.
La fiesta transcurría las copas se vaciaban, la música hacia su efecto y por fin el baile comenzó. Se hizo la bola y todos se pararon a bailar, empezaron a regalar lentes sombreros globos y todo eso. Para mi fortuna me dieron un antifaz que me cubría los ojos y disimuladamente volteaba a ver al señor Marcos quien no dejaba de mirarle las nalgas a mi mujer, por mi parte bailábamos y luego pusieron la canción de reversa mami, disimuladamente me hice a un lado para que el viera cuando Andrea echaba su culo para atrás y lo movía lentamente hacia abajo, fueron minutos muy cachondos.
Se acabo la música de fiesta y regresamos todos a nuestras mesas, mi esposa aprovecho para ir al baño y me quede solo por unos minutos. Así que aproveche para brindar con él y hacer un poco de platica…
-¡Disculpe señor Marcos! ¿Y por qué decidió venir solo?
-Por la distancia mi señora no pudo venir, pero si me hubiera gustado traerla, a mí me gusta mucho bailar y ya me aburrí un poco. ¡Usted es muy afortunado al tener a esa dama tan bonita!.
-¡Gracias! Es mi esposa.
-¡Que bien! mire ella es mi esposa (Después me enseño una foto de su esposa.)
-Su esposa también está muy hermosa.
-No tanto como la suya
-jajaja ¿En serio cree que mi esposa es bonita?
-¡Demasiado, y se nota muy bien de salud!
-Si; ella se cuida mucho y va del diario al gym
-¡Se le nota!
-Gracias, siempre me la chulean.
-Y usted ¿no se molesta?
-En un principio sí, pero ya no.
-¿De veras usted no se molesta para nada?
-Depende de la forma en que se den las circunstancias.
-¿A qué se refiere?
-Hay hombres groseros que solo lo hacen para ofender, pero por lo regular son personas que pasan en coches. Y cuando un comentario es dado con educación tal como lo hizo usted, es diferente.
-¿Y usted alguna vez recibido piropos directamente hacia su mujer?
-Si por redes sociales solamente, en persona; usted es el primero que lo hace.
-¿Y qué tipo de piropos son los que le dicen?
-Pues que tiene buen cuerpo y trasero rico
-¿Y usted que les contesta en la redes?
-Nada solo le doy like.
-¿Le podría decir otro?
-jajaja, ¿Y usted me deja decirle uno a su señora?
-Sale; te enseñare una foto y me lo dices. (La foto que me mostro; su esposa estaba en una playa y se le miraban buenas caderas y ricas tetas.)
-Su esposa es muy bonita, y que buen cuerpo!. ¡Ahora le toca a usted!
Pero el piropo que el me hizo, si me desconcertó…
-¡Muy bien la figura de su esposa y sobre todo ese gran trasero que se carga! Yo digo que no trae panti, no se le marca la ropa interior en ese vestido tan ajustado.
-Jajaja. Es usted muy lanzado.
-Perdón pero es una mujer muy sexy
-jajaja ¡Si es lo que todos dicen!
-Que a usted no le gusta amigo?
-Me encanta.
-Susurrando a mi oído, directo al grano dijo:
-Con todo respeto, ¡su esposa está muy hermosa! y si me lo permite me gustaría bailar con ella, ¡espero no se moleste!
Me empecé a sentir algo confundido y nervioso no sabía ni porque le contestaba todo lo que el me preguntaba. Pero había algo en el que me excitaba ya que ese señor se sentía muy seguro en lo que decía. Mi esposa ya regresaba del baño, así que le contesté:
-No me molesta que mi esposa baile con usted. (Y él sonrió.)
Al regresar Andrea, yo seguía explotando de la calentura. La música estaba buena y todos se pararon a bailar nuevamente. Mi esposa me dijo que nos levantáramos a bailar y yo le dije que no tenía ganas, pero la verdad es que no quise pararme porque tenía una erección.
Así que sin más el señor la invito, Marcos se le acercó y le dijo:
-Hola mucho gusto, mi nombre es Marcos, ¿podría bailar con usted?
Ella voltio a verme y yo accedí, los presente, se saludaron de mano y le dije a mi mujer, que no había problema que él era un compañero de trabajo. Sin más se levantaron a bailar al ritmo de salsa.
¡El bailaba muy bien! ¡Mi esposa fascinada! El señor disimulaba caricias que se producían con el baile. ¡Yo deseaba que comenzaran a bailar más sexy, pero no fue así! Al contrario, él señor se portó como un caballero y después la regreso a la mesa.
Mi esposa regreso y le pregunté:
-¿Oye no traes panti?
-¿Por qué amor?
-Porque no se te marca nada
-Solo traigo, una tanga de hilo muy delgadita jajaja. ¡Oye ese señor es muy mal educado! me dijo que “yo tenía un cuerpo con grandes curvas”.
-Jajaja ya es un señor, además que de donde el viene la gente es muy directa y para ellos es normal decir ese tipo de cosas.
-¡No puedo creer! que no te molestes que un viejo me diga cosas jajaja
-¡Pues no; es un señor que te lleva más de 20 años!
-¿Y eso que? ¡de todos modos sigue siendo hombre!
-Jajaja ¡a lo mejor ya ni se le para!
-Jajaja ¿a esa edad ya no se les para?
-No lo sé, “pero vez que así les dicen” Además yo sé que ese culito es mío.
-Si; es tuyo mi amor y ya quiero llegar a la casa para chuparte tu vergota grandota.
-Jajaja yo no tengo vergota, vergota la del stripper que ese día te cogiste
-Ay ya ni me digas, porque todavía siento feo.
-Yo también, ¡pero si estuvo rico!
-¡Me gusta más tu verga mi amor!
-Si mi amor y discúlpame solo quería que tu disfrutaras y yo también.
-¿Tu lo disfrutaste?
-¡Si! ¿Y tú?
-¡También! (me dio un beso)
La fiesta siguió y ahora ya conversábamos los tres, el señor se portaba simpático y creo que Andrea la estaba pasando de maravilla y así se nos fue la noche… cuando mi esposa se levantó a saludar a una amiga, de nuevo el señor Marcos se le quedo viendo fijamente el culo, esta vez se dio cuenta que lo sorprendí, pero con una seña le di a entender que no había problema. Él dijo:
-Disculpe amigo por no dejar de verle el trasero a su esposa, es que lo tiene bien rico.
-¡Gracias!
-Se nota que ella, es de las que les gusta por atrás.
Esta vez no conteste nada y me volteé, al mismo tiempo que le hacía ver mi molestia. Por su parte agacho la cabeza al ver mi molestia y me dijo:
-¡Disculpe amigo ya no molestare!
Yo no quería continuar mas con el juego. Así que para cortar la sensación me fui al baño para ver si podría masturbarme y ponerle fin a mi calentura. Para mí mala fortuna, vi que el señor también entro al baño, ambos hicimos pipi, y sin más volteé a ver su miembro, ¡tenía un pene grande y cabezón!, él se dio cuenta y se lo sacudió.
Una extraña sensación recorría mi columna, y mi verga comenzó a crecer, y con algo de miedo le dije:
-Disculpe; ya investigué y solo trae una tanga de hilo.
-¡Que rico! ¿Y te gustaría ver como ella se la muestra a un señor?
-¡Si!
-¿Cree que su esposa me pueda mostrar el culo?
-¡No lo sé!
-¿Y usted podría hacerlo posible?
-Posiblemente sí.
Esto fue rápido y muy normal nos lavamos las manos
Cuando regresamos a la mesa seguimos bailando y tomando los tres, a veces se paraba a bailar con mi esposa y ella ya tenía confianza. El grupo anuncio las ultimas canciones y el señor aprovecho estas melodías. Acabo la fiesta cerca de las doce de la noche y al regresar me ofrecí a llevarlo al hotel donde se hospedaba. A mi esposa le dije, que llevaríamos al señor al hotel, que nos quedaba de paso.
Salimos de la fiesta rumbo a su hotel, pusimos música en el coche y se notaba que todos queríamos seguir la fiesta, él iba en la parte de atrás, mi esposa levantaba las manos al ritmo de la música y el le dijo que su perfume estaba muy rico.
Mi esposa lo volteo a ver con cara de asombro.
Pero al final yo le dije gracias.
Ella se rio y también dijo gracias.
-Usted es la mujer más bella con la que he bailado.
Y ella me volteo a ver, y soltó la carcajada.
Y nuevamente le dijo gracias.
Después mi esposa con las copas que ya habían hecho su efecto puso reguetón y comenzó a cantar, al llegar al hotel nos invitó a pasar a tomar una copa más (de nuevo mi esposa se rio en forma de sarcasmo).
Subimos el ascensor, entramos a su habitación y pedimos los tragos, mi esposa fue al baño y el me volvió a preguntar… ¿cree que su esposa si me pueda mostrar el culo? ¡Le dije que sí! El señor sonrió.
Cuando ella regreso nos preguntó ¿que están diciendo? ¡Nada! le dije. Se nos quedó viendo y se volvió a reír, creo que ya sospechaba lo que tramábamos.
Seguimos tomando, platicando y ella con más confianza lo invito a bailar, solo que esta vez puede ver a mi esposa más suelta de lo normal sin importarle mi presencia, empezó a bailar más pegadita, me di cuenta que mi esposa ya estaba algo ebria y ya no tenía vergüenza, y entonces le lance el reto de que bailara con él una canción de ritmo lento.
Me pregunto…
-¿No te vas a enojar?
-Claro que no mi amor, ya sabes que no soy celoso.
-¡Entonces quiero bailar con los dos!
Así fue que los dos bailamos con ellas, el al frente y yo por detrás. Ella movía tan rico su cuerpo mientras el señor se le pegaba tanto, que poco falto para que se dieran un beso. Mi esposa cada vez más y más libre. Yo me deje llevar, aproveche el momento y fui yo mismo quien la volteo para darle un beso en la boca para que el pudiera libremente arrimarse y sentir sus nalgas al ritmo de la música. Se acabo la canción y al sentarnos ya directamente y frente a mí; le comento a mi esposa que su vestido hacía que se viera muy atractiva. Y que en toda su ciudad no había un culo tan bello, ella lo miró fijamente y le dijo:
-¡Debe ser muy bravo usted para decirme eso frente a mi esposo!
-Si soy bravo de hecho con su esposo platicamos y también lo felicite por tener una esposa tan chula. Le pido que no se enoje usted es tan hermosa.
-gracias usted también es muy apuesto. ¿Qué edad tiene?
-tengo 51 ¿usted?
-31
-Estas en tu punto Andrea
-jajaja ¿que punto?
-Me imagino que esa figura que se esconde bajo esa tela debe ser perfecta y el vestido que hace relucir ese trasero tan bello.
-Ella se ruborizo y volvió a reír (Por unos segundos todo quedo en silencio)
-Me gustaría que mi esposa fuera tan bella como usted
-gracias, pero yo ya tengo dueño.
-¿Alejandro me das permiso de bailar otra vez esa música pero solo con ella?
-¡Si señor Marcos! (Ella se puso más roja)
-Vamos Andrea ven, que quiero bailar contigo. Además Alejandro lo disfrutaría, tu disfrutarías y yo también. (Me voltio a ver para que le diera permiso y le dije que si)
Empezó el baile que cada vez se hacía más erótico, los roces fueron subiendo, el tocaba su cintura e iba descendiendo suavemente por sus caderas hasta llegar a las piernas de mi mujer. Mi esposa cerraba los ojos, mientras el recorría con sus manos esas hermosas piernas y así lentamente fue llegando hasta sus glúteos de mi mujer, Andrea seguía con los ojos cerrados mientras él le apretaba el culo por encima del vestido, después le beso el cuello y poco a poco fue introduciendo sus manos dentro del vestido hasta las nalgotas que el tanto deseaba, ella gimió. Con sus manos recorría la tanga de hilo de mi mujer, mi esposa ya frotaba su conchita en su pierna cuando el señor me dijo:
-¿Esta conchita tiene dueño me das permiso de tocarla?
Le dije que ¡sí!, y mi esposa entre gemidos sintió sus dedos recorrer esa conchita rica, mientras me volteaba a ver con ojos de puta anunciaba su primer orgasmo retorciéndose.
Tranquila señora todavía falta lo mejor, yo veía todo no quería perderme nada. Después se inclinó le puso unas manos en los glúteos y por fin le quito el vestido. Cuando la vio sin el vestido me dijo que era un suertudo y comenzó a besarla en la boca, las lenguas se trenzaban entre si, quito su brasier y mamo sus pechos. Mientras mi esposa se retorcía y gemía le desabrocho el cinturón luego el pantalón y por encima del bóxer tomo su miembro y lo empezó a masturbar, él le besaba el cuello y le tocaba el clítoris. En verdad fue riquísimo.
Y entonces con autoridad me dijo:
-¡Mire señor Alejandro, me voy a coger a su mujer y quiero hacerlo en la cama!, ¿le molesta si usted se queda en un sofá?
¡Le dije que no había inconveniente que mi mujer ahora era suya!
Mi esposa no lo podía creer estaba excitadísima. Después le dijo a mi esposa que pasaran a la cama, ella se puso boca abajo le dio la espalda mientras el le besaba su la nuca, luego beso su espalda, su cintura, sus nalgas y sin más tomo la tanga con sus dedos la hizo a un lado y metió su cabeza en medio de las nalgas de mi mujer para darle unos lengüetazos en su hoyito trasero, mi esposa gemía como una perra en celo, por mi parte ya no aguantaba y entonces me levante para ir al baño a masturbarme y me dijo:
-¿a dónde vas? Espera que quiero que veas como tu esposa me la chupa.
Tomo la cabeza de mi esposa y le hizo descender, mi esposa le saco la verga, una verga gorda y grande con una cabeza de hongo.
Ella se lo metió todo y su verga empezó a crecer descomunalmente, mi esposa estaba concentrada mientras él le decía “que rico la chupas Andrea, ella mamaba bien rico, tenía ojos y la cara de puta como solo pocas veces la había mirado. Así estuvieron unos minutos mientras yo observaba todo, la levanto la volvió a besar en la boca, le quito el tanga, la puso de a perrito y le metió la verga hasta el fondo, mi esposa grito con un ahhh… mientras él le decía que rico culo tiene señora, se ve que le gustan las vergas duras y grandes. Mi esposa arañaba las sábanas, decía ufff y se mordía el labio inferior porque el señor ya clavaba fuertemente su verga que estaba bien dura…
Yo seguía acostado en el sofá y él me decía:
-Que rico coge tu esposa. ¿No te molesta verdad?
-Para nada!
Tenía una verga como de 20 cm gorda, no había comparación entre la de él y la mía. Mi esposa seguía con la cara apoyada en la almohada y el culo levantado, yo estaba a punto de venirme en seco, entonces me acerque a ellos le di un beso a mi esposa, le pedí que lo disfrutara al máximo y que después me alcanzara en la recepción así que sin despedirme salí ahí. En el pasillo del hotel se escuchaban los gemidos de mi mujer. Llegue a la recepción fume dos cigarros y después de media hora más o menos mi esposa bajo. No le dije nada, ella me pregunto:
-¿Estas enojado? Pero yo no conteste, todo quedo en silencio absoluto. Durante el camino ella con la cara hacia la ventanilla, al llegar a la casa subió a la recamara sin decir nada, yo fui al baño y al regresar me metí en las sábanas a forma que ella me diera la espalda.
Era tan grande mi excitación que no sabía que decirle y sin más, le metí mi verga que estaba dura y resbalosa, lo mejor de toda esta experiencia fue sentir como se batía la leche del señor, era en verdad una sensación que nunca antes había experimentado, se sentía riquísimo, mi esposa ya estaba entre dormida, pero yo seguía super excitado al mismo tiempo que le apretaba con fuerzas las nalgas y le repetía que era una puta. Ella no decía nada, solo se quedó callada. Sentí el orgasmo aproximarse y la leche salió de mi verga para unirse con la del señor Marcos.
Después del orgasmo mi respiración quedo agitada, mi corazón latía fuertemente, mientras abrazaba a mi esposa y le decía:
-“Te amo preciosa”.
-¡Yo también!
Al mismo tiempo que nos dábamos un beso y nos quedábamos dormidos.
Continuará.
Muy lindo tu relato, esa es nuestra fantasía en mi relación con mi esposa pero ella no se atreve a pesar que lo desea, se siente rico ver cómo mi esposa sería penetrada por dos grandes ….. Que la rompan toda.
Saludos