Nuestro gangbag campero

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Cada tanto nos gusta subir, contar, algunas de nuestras experiencias, ya tenemos un buen tiempo y la costumbre de registrar prácticamente todas las aventuras o encuentros.

Las registramos porque nos gusta mucho recordarlas, volver a hablar de ellas, recordar. Siempre escribimos juntos lo sucedido, como si fuera un relato, y además hacemos como una ficha del encuentro, con detalles, algunos, muy, muy íntimos.

Hace mucho habíamos conocido, y prácticamente desvirgado en estos juegos a un muchacho de Entre Ríos, un peón de campo, más dedicado al cuidado de caballos. Obvio que Paola lo deslumbro, le rompió la cabeza, no podía creer en una dama tan fina pero tan puta. La trata de usted, y la parte al medio, jajaja. Siempre reímos con eso, a Pao le encanta, le dice patroncita, le cuesta mantenerle la mirada y después la bombea a morir, y en particular cuando es anal.

Él participo de un par de gangbang, una vez, viajo casi todo un día para llegar a uno, lógicamente le vuela la cabeza estas experiencias.

Bueno, este muchacho cambio varias veces de lugar de trabajo y hace un tiempo está sirviendo en un campo entre Lujan y Villa Espil, donde mantienen caballos y trabaja para un haras muy importante de la zona. El dueño de esas tierras es una persona muy sencilla, muy de campo.

Juan, el peón conocido nuestro, le contó al dueño de algunas de sus experiencias. El dueño no le creía mucho, pero le interesó, se armó un perfil en página de contactos y nos contactó. Juan nos avisó, claro, vía nuestro amigo Oscar, y le explico todo.

A Pao le encanto todo, le calentó desafiar y demostrar que su Juancito decía la verdad. Además, este señor el dueño del lugar, Facundo, estaba bien asesorado, Juan, Oscar le dieron información. Además, estábamos con muchas ganas de algo, Paola estaba con ganas, con morbos rondando por la cabeza.

Fuimos el sábado, la idea era llegar entre las 16 y las 17 h, llegamos sin problemas Pao, yo y Oscar. Llegar saludarnos, charlar, tomar unos mates, cruzar miradas, insinuaciones. Pao con los breeches negros y una remera verde oscura y siendo todo pegado al cuerpo ya calentaba y más jugando e insinuado. Juan, tal y como estaba previsto, ante el ok de nuestra parte a la propuesta de Facundo, fue a ensillar 4 caballos, por eso Pao ya estaba vestida así.

Salimos a cabalgar, Facundo, Oscar Pao y yo. Al momento de montar al caballo fue un beso a Juan por traerle el animal y una caricia en la cola entre Facundo, y yo (porque le lleve la mano a Facundo) como parte de la ceremonia de ir calentando el ambiente.

Paseamos, trotamos un poco, intentamos jugar al polo, si bien no podíamos pegar mucho, ni la bocha, ni los tacos sufrieron demasiado, pero nos reímos mucho. Además, fuera de nosotros 4, que montábamos, Juan vio con otro peón y asistía nuestros juegos, colocaba alguna bocha y tratábamos de pegarle y cosas así, siendo Pao el centro de esos juegos. Obvio ella beboteando, dándole un beso a Facundo cuando lograba pegarle siguiendo sus instrucciones o recibiendo una nalgadita de Juan, ante la mirada atónita del otro peón (aunque él no entendería que digo por atónito). Obvio todo esto eran cosas previstas con Facundo y Juan, el otro peón se supone que poco o nada sabía.

Terminamos de montar, Facundo desmonto y con Juan asistieron a Pao, ella les agradeció con besos y abrazos que ya era recorrer su cuerpo, y ella jugó con eso, al besar a uno dejo que el otro la apoyara. Sabíamos, o sea también estaba hablado de antes, que de allí irían a refrescar y calmar con agua a los caballos, era parte de la fantasía y el juego. Para eso Juan y el otro peón le quitaron las monturas y llevaron a los caballos a un predio con unos palos y unas mangueras con canillas a media altura y mangueras, y comenzaron una leve manguerada.

Pao dijo que ella quería ayudar y además acariciar a los caballos (también todo pensado), Facundo dijo que si, desde ya, pero que se mojaría y embarraría la ropa… jaja un comentario que no era casual, ni espontaneo. Ahh dijo ella, ok, y la ayudamos a sacarse las botas de montar, se sacó los breeches y la remera, quedo con una calza negra, pero totalmente transparente, una remera corta calada, las que se llamaban balleneras, y unas medias negras, ¿se necesita aclarar que sin ropa interior? Y así se acercó a los peones a manguerear a los caballos, jajaja

Obvio se mojó, mojó a los peones y comenzó el franeleo, al cual nos sumamos nosotros, yo entre directamente sin la remera, me siguieron el resto quedando todos con el torso descubierto y entre besos y caricias Pao quedo en tetas y comenzó a tocar pijas. ¿Pao querés ver lo que te vas a comer putita? Fueron mis palabras, y ahí todos desabrochados nuestros pantalones y bajamos los calzoncillos o los abrimos, y comenzó una mamadita a todos entre besos, manoseos y la calza baja.

-¿Me llevan para la casa? -Dijo Pao sensual, le hice seña a los peones, se levantaron los pantalones, la cargaron y caminamos a la casa.

La casa era muy sencilla, con 3 dormitorios un baño grande y completo entre los dormitorios, una linda cocina y un living grande con un baño toilette, la llevamos a Pao al dormitorio principal y entre besos y caricias quedamos en asearnos y encontrarnos en una hora en el living. Esto obviamente también estaba planeado así.

Bueno, paso más de una hora, la calentura se respiraba en el ambiente, los 5 hombres estábamos en el living, los peones perfumados de mas, y con los ojos brillantes, se había preparado en una mesa unas bebidas, una picada más o menos como les habíamos dicho. Y llego ella.

Ella, hermosa, diosa, con otro de los ajuares que se había preparado. Imposible describir lo que generaba, además de calentarnos, obvio. Medias de red, negras, sandalias altas, plateadas, con una pollerita blanca y negra, cuadriculada (bataraza le dicen en el campo) con tablitas y mucho vuelo, y muy corta, dejaba ver que las medias terminaban abiertas, con tiras a la cintura, como porta ligas incorporadas. Y remataba con una musculosa de satén corta y con los breteles largos, todo muy suelto que permitían verle las tetas por los lados y que apenas se las tapaban por lo corta y con toda la panza al aire. Quedaron todos boquiabiertos, y más con el “les gusta”, beboteando, jajaja

-Ayy, tengo hambre y sed,- dijo Pao, mirando la mesa.

Ya todos estábamos de pie mirándola. Pero primero se acercó a mí y me besó a la vez que la manoseaba toda, después se acercó a Oscar e igual, desde ya no tenía ropa interior, luego a Facundo y finalmente los dos peones. Pobres no sabían cómo seguir, pero ella marco el ritmo dejando todo así, y acercándose conmigo a la mesa para que le sirva una copa de champagne y comiéramos algo. Charlamos unos minutos de tonteras, y propuse un brindis:

-¡Por mi hermosa y puta compañera! Llevamos las copas y vasos al centro de la ronda en la que estábamos y brindamos, la mire y ella dijo, levantando un poco su copa:

-¡Por como los voy a agotar!

Brindamos y, de nuevo comenzó una ronda de besos y manoseos en los cuales dejamos las copas y comenzamos a desnudarla entre todos, besarla, tocarla, chuparla, ella como en 4 en el sillón chupando pijas y Facundo chupándole la concha, y yo dirigiendo, jajaja.

-Facu, chúpale bien la cola que le vamos a dar mucho por ahí, no putita?

-Si, si papi, -dijo, liberando un instante su boca de las pijas. Nuevamente en andas, pero ahora entre todos, fuimos camino al dormitorio principal, y alii repartimos forros y a darle por todos lados.

Todo el morbo de una hembra puta e insaciable entre 5 hombres, donde además 3 ya teníamos la practica (Oscar, Juan y yo) con lo cual las dobles penetraciones se daban una detrás de otra y ella siempre con una o dos pijas en la boca, viviendo la gloria. Esta situación generó que el sexo era muy intenso, mucha cogida, muchas chupadas.

Como siempre en un momento se dio, como un párate, un descanso, y propuse volver al living a tomar algo. Allí fuimos, pero ella se fue al baño, se dio una rápida ducha, tenía semen de la espalda y las tetas, y volvió al living con una breve y transparente túnica. Abrimos otro champagne nos sentamos en unos sillones y llevamos alunas cosas a la mesa ratona que estaba frente a ellos, ya estábamos más relajados, ya sabíamos cómo era la cosa, ya la charla era concreta, “¡Como le gusta la pija a la señora!”, jajaja, “se acuerda cuando se comió siete”, dijo Juan, “Bueno chicos, estaba caliente” dijo ella, jajaja (si supieran que no era para reírse tanto), “¿les queda fuerza chicos”?.

Y así, charlando, de nuevo un beso a uno, tocarle la pija a otro, y de nuevo rodeada de pijas, ahora la cogíamos en el living, ya ninguno tenía más leche para acabar, pero ella seguí jugando y buscando, Juan era el único más aguantador, y con él la llevamos al dormitorio para las ultimas cogida. Les fui haciendo señas al resto y después de los últimos juegos con Juan, todos nos fuimos a dormir.

En la soledad, en la intimidad entre ella y yo nos dormimos abrazados, sudorosos y comentando de lo bien que la habíamos pasado y lo puta que es y cómo le dimos.

Había comenzado el sueño, que debía ser reparador, estábamos todos cansados.

La mañana comenzó con un muy lindo día, con sol, pero sin las altas temperaturas de enero, yo me levante, Pao dormía, despatarrada, pero verla no generaba pensar más que un sueño desordenado, sin saberlo, nadie diría que había cogido tanto, que la habían penetrado tantas veces. Dormía como un angelito habiendo sido mucho más que una diabla.

Me levante, ya estaba preparado el mate, Facundo me aviso que había enviado a comprar facturas frescas y unas mermeladas que eran famosas en la zona. Oscar también se levantó, Juan el peón paso a saludar y a mirar si Pao se había levantado. Se respiraba en el ambiente la satisfacción y el buen momento que habíamos pasado.

Facundo, entre mates, preguntaba:

-¿Siempre fue así Paola? ¿Hacen esto muy habitualmente? ¿Tiene amantes u hombres fijos? ¿Nunca se deja sin forro? ¿Es verdad que llego a estar con 7?

Ya habían llegado las facturas y se preparó una mesa lo más linda y amable posible, hasta unas flores trajo Juan, jajaja, se habían enamorado de mi putita o al menos le agradecían con cariño tanto sexo.

Yo desde la galería, allí se había preparado la mesa con el desayuno, miraba el dormitorio que habíamos usado, viendo los posibles movimientos de Pao. Vi que se levantó y paso al baño. Les dije que me esperen y con el mate y la pava, fui para el dormitorio, el peón, el otro, el que no era Juan, miro como con cara de huérfano, y le dije, si, si, esperen todos.

Me acerqué al baño, se estaba duchando, pasé, nos besamos y la fui secando, estaba hermosa y radiante.

-¿Contenta? -pregunte

-¿Yo? Si. ¿Y vos? -dijo sonriente y picara

-También, la pasamos lindo, ¿no?

-Sí, sí, me encantó. No dejando lugar a dudas de que lo había disfrutado

-¡Pero como te dieron, como te gusta eso putita! Los muchachos están felices

-Jaja ¡sabes que me encanta y a vos te gusta más!

-Te prepararon un desayuno tipo hotel de campo, jajaja, no sé si de amables, como muestra de agradecimiento o porque quieren más. ¿Qué opinas? -le dije mirándola morbosamente y sonriendo

-Bueno, son buenos chicos, lindos, se portaron bien, un poco más podemos jugar, ¿no?

-Sos hermosamente puta, estas partida, pero querés mas, y si, dale. Ahora te los despabilo

Este dialogo fue entre la sensualidad de acariciarla, secarla, colocarse una bata y volver al dormitorio, la ayude, a pasarse crema para la piel, en todo el cuerpo, y una especial para la vagina y la cola, que habían sido muy castigadas, jajaja.

Ella había tomado un par de mates, mientras salía del dormitorio, le digo:

-¡ahora te hago traer otros más calientes, levantando el mate y la pava, no me vas a decir que ya no estas con ganar de chupar algo caliente! -Y reímos ambos

Volví a la galería caminado tranquilo, calmo, disfrutando del morbo y la confianza enorme de una relación tan buena con Pao, y pensando en los 4 hombres que miraban atentos, conteniendo preguntas y ganas, estaban como en vilo esperando alguna novedad. Le acerque el mate y la pava a Juan, le dije que lo prepare y que le lleve unos mates a Paola, que los esperaba, con Facundo y el otro peón, para chupar algo tibio. Se les ilumino la cara, Facundo ya les dio órdenes, prepararon todo y fueron.

Con Oscar, que ya tenemos experiencias compartida reíamos y esperamos unos 20 o 30 minutos en el que volvieron los 4, Pao riendo entre ellos, semi desnuda, apenas arropada con una camisola (tipo un kimono blanco, transparente, con dibujos de unos peces). Obvio que les había chupado la pija a los 3 y los tres le habían chupado todo a ella.

Nos sentamos a desayunar en la galería, tomar unos mates, hablar, reír, todas indirectas y morbos. Teníamos con Pao una fantasía más. Si habíamos llegado hasta ahí, teníamos algo más, solo hablado con Oscar, ella y yo. En otra oportunidad contare los antecedentes de esta fantasía, que básicamente tiene que ver con los animales, en este caso los caballos. Esto lo sabíamos Pao, Oscar y yo, los otros 3 no sabían nada.

Llevamos la charla a lo yegua que era Pao, a montar, a como la habíamos montado, y ella hablo de la historia de Lady Godiva, y que le gustaría montar desnuda. En esa ideas y fantasías que volaban, Facundo enseguida mando a buscar un caballo, el más dócil supuestamente.

Se lo prepararon, sin silla, para montar a pelo, solo con las riendas y los frenos.

Hermoso verla en su semi desnudez, besarla y manosearla cuando fue pasando uno por uno en su camino a montar el caballo. Hermoso como le hicieron pie y tocaron y besaron por donde pudieron, al subirla.

Dio una pequeña vuelta frente a nosotros, que estábamos embobados, pero le costaba, aun cuando el caballo era dócil, aferrarse al mismo. Juan, conocedor le dijo que mejor le agregaba, al menos una mantita mínima y la cincha con sus estribos. Si, ¡perfecto!, de paso era volver a bajar y subir, manosearla, besarla, verificar su concha mojada.

Dio otra vuelta, ahora un poco más enérgica, con un leve trote, entre nuestros gritos y palabrotas, respondiendo al movimiento de sus tetas y sus poses mostrándonos la cola.

Se acercó, dejando que el caballo camine muy lentamente, parecía que el animal entendía el morbo. Me miro sonriente, picara, tirándome un beso, todo era parte de nuestra fantasía, y cuando estaba cerca, cuando Juan y el otro peón se acercaban a tomar el caballo, dijo:

-Juan, ¿no querés que montemos juntos? ¿Te sacas los pantalones y damos una vuelta?

¡Jajaja que decir! A Juan le volaban las manos, creo que rompió el cinturón o algo de la bombacha de campo y quedo en bolas, se sacó la camisa también. Se puso al lado del caballo, de frente a Pao, que se adelantó un poco en la monta, y tomando las crines del animal revoleo la pierna y se estampo sentado detrás de ella.

Ahí ya nuestra fantasía era realidad, Juan le pasaba las manos por las tetas y se afirmó con las piernas sobre el caballo, Pao, apoyada en los estribos levanto la cola, la cintura, y, obvio, llevo su cuerpo para atrás, y Juan la ensartó, para hacer un trotecito con los gritos de ambos. Ella perra, perra, bajo su cuerpo apoyando las tetas en el cuello del caballo y Juan trataba de usar los movimientos para bombearla.

Así llegaron, con el caballo, de nuevo, a paso lento, a donde estábamos nosotros. Pao chorreando sus jugos y los de Juan, y así la bajamos, ella entregada, para seguir siendo cogida ahora por todo el resto de nosotros.

Esta historia continua, solo decir que nos volvimos a Buenos Aires después del mediodía, ya más tiempo era imposible para el físico, en particular el de ella. Y tanto fue así que no volvimos a casa, fuimos a una casa que disponíamos en otro country, para decir a amigos y familiares que nos habíamos quedado en la costa y así que Pao tenga algunos días para recuperarse.

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