No se admiten romances en la oficina (2)
Empecé un suave mete-saca, para poco a poco coger ritmo. El culo de Evelyn era mucho más estrecho que su concha, y la presión sobre mi pene era mucho más placentera, el pensar que después de este culo me esperaba uno que se veía más apetitoso me hacía querer terminar...