Mi mujer se folla a un negrazo delante de mis narices

0
9522
Tiempo de lectura: 2 minutos

En un viaje que hicimos Sonia y yo a La Habana;

mi esposa se encaprichó de un botones negrazo al que veía cada mañana.

El chico era joven y tímido pero calzaba un buen paquete;

a mi mujer se le hacía la boca agua y comenzó a darle carrete.

 

Sonia estaba empeñada en follarse a un buen mozalbete cubano;

colgarme unos hermosos cuernos en mi presencia, algo muy mundano.

El chico era un poco reacio a las frivolidades europeas;

Sonia lo convenció de que prestar a tu pareja disminuye las cefaleas.

 

En una noche estrellada salimos a dar un paseo por El Malecón;

y para nuestra sorpresa nos topamos con el botones, se llama Aarón.

Sonia coquetea y flirtea con él a lo bestia palpándole el trasero;

yo lo tranquilizo y le digo que es un ofrecimiento sincero.

 

Aarón se decide a acompañarnos a nuestros aposentos del Hotel Cienfuegos;

mi esposa había triunfado e iba rebosante de egos palaciegos.

Ya en la alcoba nos metemos en un jacuzzi y nos asombra el tamaño de su verga;

de 23 cm no baja, ¡que los descreídos se dejen de monsergas!

 

Sonia no pudo esperar más y sumergió la cabeza en aquella agua burbujeante;

y se manducó casi entero aquel falo, Dios mediante.

Aprovechando que Sonia no nos oía, el mancebo me preguntó si era de verdad mi esposa o una puta de ocasión;

yo, muy amablemente le comenté que no son incompatibles las dos opciones, incluso con menstruación.

 

Por fin decidieron ir al catre y Sonia montó sobre su amante dándole la espalda;

cabalgaba duro, y yo sentado enfrente, observo con mi polla inhiesta como la Giralda.

El rabo del chaval parecía hecho de ébano, de lo duro y consistente que se veía;

le brillaba como si estuviera barnizado, por los efluvios que Sonia cernía.

 

¡Qué magnífico contraste el ver una polla negra penetrando un chumino blanco!

Sonia se recreó hacia atrás y Aarón tomó la iniciativa del ritmo, ¡menudo potranco!

Mi esposa ponía caras de vicio para calentarme y provocar mi orgasmo;

el folleteo era tan salvaje, que Aarón no tardó en correrse y experimentar espasmos.

 

Al los pocos segundos le sigue mi mujer, esta berrea como una zorra, clavándosela bien;

ante aquella visión de chocho rosado y polla negra bañados en leche, me pongo a cien.

Me acerco y descargo mi esperma sobre pubis, vulva, polla y huevos de los “Amantes de Teruel”;

menudo emplasto quedó en sus respectivas entrepiernas, daba el pego de salsa bechamel.

El Manso Embravecido
Soy un humilde discípulo del Marqués de Sade. Los relatos eróticos me gusta sazonarlos con crítica social, política y religiosa. El sexo guarro, el fetichismo y la dominación son algo que me activan la libido y encienden mis instintos salvajes. Una imagen no siempre vale más que mil palabras. Soy un gran amante de la lectura. iiSaludos y buen sexo!!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí