Compartiendo a mi esposa (parte 1)

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Como cada viernes de fin de mes, ese día quedamos con nuestro grupo de amigos, todos cercanos y aunque algo más distanciados de lo que éramos en nuestra época de universidad, producto del trabajo y las responsabilidades, habíamos logrado desde esa época el reunirnos para distraernos al menos una vez al mes, contarnos nuestras vidas, reírnos y apoyarnos, entre ellos destacaba Luis, uno de nuestros mejores amigos, en definitiva, el mejor amigo de mi esposa, y a quien conocí a través de ella.

Ambos habían forjado una amistad desde el inicio de los días de facultad que mas bien era una hermandad, y aunque en aquel entonces se les molestaba constantemente con que eran pareja jamás dieron señales de una relación más allá de una de una fuerte amistad.

Lo detallo tan particularmente porque fue por el que ese fin de semana cambiamos nuestro panorama habitual de baile y optamos por algo más retirado, ese fin de semana nuestro grupo se retiró a unas cabañas en un pueblo bastante turístico, que aunque era pequeño tenía todas las comodidades y diversiones imprescindibles para nosotros, baile licor y espacios con grata comida, y es que Luis quien era tan querido por todos venia saliendo de un rompimiento con su pareja de hace un par de años y aunque no lo comentara sabíamos que estaba afectado.

Habíamos alquilado una cabaña con suficientes habitaciones para las 5 personas que éramos.

Así un grupo de nosotros partió antes por un imprevisto de la pareja que nos acompañaría así que mi esposa Luis y yo saldríamos esa misma noche con intenciones de fiesta, baile y alcohol.

Durante el viaje, entre bromas y conversaciones habíamos dejado ver a mi esposa que esa noche debería hacerse cargo de ambos en el baile, pues era la única mujer entre nosotros, a lo que ella rio indicando que incluso con ambos no seriamos capaces de seguirle el ritmo, lo cual no estaba lejos de la realidad pues ella era una entusiasta bailarina, sobre todo con algo de alcohol.

Por lo cual y tras un consenso habíamos logrado un acuerdo en vista de la fascinación de mi esposa por el baile y mi falta de coordinación para acompañarla en los ritmos más efusivos, de que Luis la acompañaría en los bailes más rítmicos y yo la acompañaría en mis favoritos, los lentos, en los cuales la verdad es que me interesaba solo apegarme a ella para acariciarla, lo cual se volvía mucho más estimulante cuando la bebida había hecho efecto, pues ella cuando yo la acompañaba.

No se limitaba en el trago a sabiendas que yo me encargaría de ella, y era precisamente eso lo que volvía tan agradables esos bailes, pues en ese contexto cada baile era una oportunidad de acariciarla y tocarla de formas que en otro contexto no me permitiría y que de hecho en esas circunstancias ella propiciaba y profundizaba ese toqueteo, con besos y movimientos lentos que acompañaban a mis manos en cada caricia.

Lo anterior era tremendamente erótico considerando que todo aquello era en la pista de baile donde todo el mundo nos podría ver y algunos casos lo hacían directamente, no en pocas ocasiones algunos hombres intentaban unirse a nuestro baile buscando lo que imagino sería una gran noche para ellos, pero siempre los rechazábamos.

En todo caso esas noches al finalizar el baile y de vuelta en casa su borrachera no le permitía hacer nada más que caer rendida en la cama, en alguna ocasión tras acostarla, jugueteé con su parte intima, reconociendo en ella la excitación producida por nuestro baile, y los roces, entonces aprovechaba de dar rienda suelta a mis deseos y la acariciaba lentamente lo cual después de breves minutos lograba liberar la humedad de su cuerpo al tiempo que su respiración se agitaba, me encantaba ver sus pechos levantarse.

Primero lentamente, luego de forma más pronunciada, acusando que ya empezaba a sentir lo que ocurría en su intimidad, era entonces que con mis dedos a veces y otras con los juguetes de los que disponíamos entraba en su cuerpo con suaves movimientos, circulares que buscaban acariciar las paredes internas de su feminidad, mientras ella en ese punto, y sobre todo cuando usaba sus juguetes se arqueaba, amuñaba las sábanas entre sus manos y susurraba palabras que por el alcohol y su excitación casi no entendía.

En ocasiones, cuando detectaba que su excitación era muy alta, lo que solía ocurrir cuando no habíamos podido intimar durante la semana, utilizaba mi dedo pulgar o algunos de nuestros juguetes más pequeños para ingresar por detrás y llenarla completamente y cuando lo hacía no demoraba mucho en oír un prolongado y ronco suspiro que acusaba su orgasmo.

Tras eso se dormía y aunque esas noches yo no podía liberarme en ella, me encantaba, pues siempre más que el coito en si he disfrutado verla en la intimidad, su rostro, su respiración y sus gestos han sido mi deleite y es por ello que esas noches las esperaba con ansias.

Pero esa noche sería diferente y lo tenía asumido, la presencia de nuestro amigo no me permitiría al menos en el baile comportarnos de esa forma, aunque en la cabaña ya vería.

La noche transcurría como generalmente lo hacía con nuestros amigos, aunque ahora menos, al principio con una mesa llena de conversación risas y algún picoteo, me sorprendió ver que mi esposa no limitaba el alcohol como lo imagine, dada la ausencia esta noche de su amiga, sino más bien bebía como generalmente, lo cual me dio a entender que se encontraba en un ambiente de confianza más aun cuando Luis prendió uno de sus famosos porros y ella sin titubear lo comenzó a disfrutar al con nosotros incluso más.

Me llamo la atención de forma placentera ver que mi esposa como siempre atraída las más variadas miradas, esa noche vestía uno de mis vestidos favoritos para estas ocasiones una prenda negra que lograba cubrir su trasero pero más que eso, la parte de arriba consistía en un modelo tipo encaje que remarcaba el generoso busto que tanto me gustaba y aunque ella siempre mencionaba reconocerse como rellenita, la verdad es que eso solo lograba acentuar sus esplendidas curvas que la volvían, en esas prendas, una verdadero monumento de mujer.

Mas entrada la noche comenzó la fiesta con cantos y sorteos que animaron al extremo el ambiente, al punto que ya no quedo más remedio que liberar la música y todos comenzaron a bailar de forma alegre, las luces bajaron y tal como habíamos acordado Luis y mi esposa se unieron al lado de nuestra mesa para bailar los alegres ritmos de las canciones más efusivas mientras yo esperaba en nuestra mesa acompañado por mi vaso.

Desde allí vi a mi esposa alegre y como siempre sensual bailando de una forma como nunca la vi, lo cual me daba a entender lo mucho que se limitaba cuando bailaba conmigo para permitir que mi torpe compas la acompañase. Ahora con Luis que era un mucho mejor bailarín que yo, danzaba girando, disfrutando entre risas y conversaciones que yo no alcanzaba a escuchar.

Al rato se detuvieron para beber mi esposa se veía divertida y algo tomada, al igual que Luis, lo cual se acentuó en mi esposa cuando bebió de la copa que yo tenía en la mesa pues me había pedido un trago algo fuerte, de los que ella no acostumbraba tomar.

Aun así entre risas y toqueteos juguetones típicos entre amigos de años, volvieron a levantarse para durante un rato continuar con su baile, hasta que por fin fue mi turno, pues sonó una canción más lenta, con ritmo, de aquellas latinas pero que permiten bailar de cerca o a distancia con lo cual mi esposa me miro con una sonrisa y me extendió sus brazos invitándome para que baile junto a ella, la abrace y pude notar por su respiración y su mirada que ya estaba borracha lo cual se me confirmo cuando me beso profunda y sensualmente, con esos besos que solo me da cuando ha perdido el pudor producto del alcohol.

Lo cual me excito mucho, pero para mí frustración nuestro amigo bailaba solo con su copa en la mano a unos pasos de nosotros, a ratos solo, a ratos con otras parejas que reían con él y en ocasiones con nosotros, lo cual después de un par de pasos paso a ser lo definitivo, quedándose con nosotros, y dado que mi esposa y yo estábamos pegados el cerro distancias, bailando a espaldas de ella pero muy cerca.

Así pues mientras yo bailaba de frente con ella él lo hacía desde atrás y aunque sus manos siempre estaban arriba con su vaso o en el aire, podía sentir que su cuerpo se acercaba a ella pues la presionaba contra mí, lo cual me parecía incomodo, aunque no era más contacto que él sus bailes anteriores pensé, pero aun así me incomodaba la idea de que nuestro amigo le estuviese apretando su bulto contra el trasero de mi esposa, lo que me incomodaba aún más pues en cada apriete mi esposa me besaba y podía sentir en ella una energía especial, inesperado.

Entonces vino a mi mente el recuerdo de aquellos días de universidad en que tras nuestros típicos partidos de futbol nos cambiábamos en camarines en los cuales en alguna ocasión pude percibir que mi amigo poseía un prominente miembro, que en alguna ocasión fue incluso motivo de risas para el equipo y posteriormente para las risas de nuestro grupo de amigos, aunque tanto mi esposa como nuestra amiga solo reían irónicamente como no creyendo esas bromas.

Y aunque jamás había tenido ningún problema con mi esposa referente al tamaño de mi miembro, que es promedio, lo cierto es que en algunas ocasiones cuando me montaba haciendo el amor la sentía empujar con fuerza, como queriendo que llegase a lugares que no tenía oportunidad de alcanzar, por lo cual asumía, sin complejos, que deseaba sentir las embestidas de un miembro más grande, algo que la llenara, incluso la llevase al límite entre el placer y el daño, idea que se me reforzo con pequeños gestos que tenía ocasionalmente, como en las compras de nuestros juguetes, de los cuales siempre prefería tamaños más notables.

Y en ocasiones cuando los usábamos en nuestros juegos, ella intentaba disimular sin mucho éxito la preferencia que sentía por esos juguetes intentando acomodar los tiempos de su uso para llegar al clímax con esos objetos logrando fuertes orgasmos que yo notaba que buscaba retener, seguramente para no herir mis sentimientos.

Aunque en lo personal no me molestaba en lo más mínimo y hacia todo lo posible por liberarla y verla explotar así que yo le acompañaba con palabras en su oreja, mordiendo sus orejas, sus pezones, a veces acompañando a los juguetes con lamidas en su intimidad o a veces como ya comente entrando por detrás llenándola por ambos lados, lo que para ella no era lo favorito pero cuando lo lograba obtener eso le sacaba escandalosos orgasmos que la demolían.

Todo eso recorrió mi mente tan rápidamente que me lleno de incertidumbre y de una excitación que tenía mi miembro a reventar, y aunque deseaba seguir sintiéndola junto a mí me alivio el cambio de música de nuevo a algo más alegre que motivara el movimiento y las distancias, dado que había logrado ver que no era el único con una erección.

Luis estaba igual y dada sus circunstancias era drásticamente evidente, entonces mi esposa con un grito de alegría se giró tomando de la mano a Luis y girando bajo su brazo para quedar de espaldas contra él y comenzar con el típico meneo de esas canciones, que si hace un rato me pareció que le restregaba su miembro contra su cuerpo ahora lo tenía claro y lo peor es que ahora era ella quien lo hacía al parecer había descubierto durante el baile el don de nuestro amigo y borracha como estaba se estaba dejando llevar y aunque solo fue por un momento me quede perplejo, con sensaciones extrañas que me intentaba explicar mientras volvía a la mesa y a mi vaso.

Ya había pasado un rato desde que tras nuestro baile habían vuelto rellenar sus vasos con tragos algo más fuerte que les acompañaron en sus peripecias que cada vez, producto del alcohol, pensé yo, los llevaba a bailar casi piel con piel apoyándose mutuamente adicionalmente hace rato habían aparecido canciones para nosotros dos, así que solo bailaba con Luis y aunque los movimientos eran fluidos y al son de melodías más tropicales no me pasaban inadvertidos esos momentos en que se pegaban uno al otro.

En algunos momentos veía claramente como ella de espadas a él echaba su cuello hacia atrás para escuchar cosas que él le decía mientras ponía su mano en su vientre, a momentos me parecía que su mano se deslizaba lentamente desde su vientre hacia el inicio de sus senos y que al retirarlas lo hacía deslizándola suavemente por el costado de su pecho derecho, como acariciándolo.

En esos momentos yo me levantaba y los miraba con una sonrisa fingida que mi esposa respondía con un rostro alegre que acusaba su borrachera, en otros momentos veía como en medio del baile y con una destreza que yo no poseo Luis acercaba de frente a mi esposa hasta quedar casi cara con cara, en una ocasión vi que juntaron sus frentes y que algo le dijo Luis que le saco una risa que no se escuchó pero que por su cara fue estridente, más aún fue cuando en medio de las parejas y cuando fueron rodeados casi ocultándomelos me pareció ver que acercaban sus rostros en lo que podría haber sido un beso y aunque no lo creí me acerque a ellos, encontrándolos alegres en medio del baile.

En frente de ellos me pareció ridícula mi impresión y con vergüenza intente dar la mejor explicación que mi borrachera me permitió dar a mi repentina aparición indicándole a mi esposa que iría al baño, a lo que ella respondió con un beso impregnando de aliento de alcohol, un beso en el que recorrió mi lengua con la suya, acariciándola, cosa que solo hacia cuando estaba muy caliente, lo que me dejo perplejo.

Así que me encamine hacia el baño moje mi cara, allí estuve unos minutos entre la espera para entrar y el uso del mismo. Al volver me sorprendí al ver que la música había cambiado, ahora tocaban una canción lenta, y más aún me sorprendí al ver a mi esposa pegada a Luis, pero nuevamente de espalda girando lentamente, meneando sus caderas con tal lentitud que aprecia que ella estaba intentando disfrutar de la evidente erección del miembro de nuestro amigo cuyo rostro enrojecido por la borrachera como el de ella estaba como extasiado, parecía casi al borde de un clímax ante esos sensuales movimientos.

Entonces vi la mano de Luis en su vientre y su cara en su cuello susurrando cosas mientras ella echaba su cabeza para atrás para escucharlo, de pronto giraron lentamente y me quede viendo la espalda de Luis, pero logre notar como el brazo de él se deslizaba hasta la zona inferior y cuando estuvo allí vi el cuerpo de mi esposa casi derrumbarse contra él, al igual que lo hacía conmigo cuando bailábamos y tenía oportunidad de tocar su entrepierna.

Eso me sorprendió pero más me escandalizo la súbita energía que me recorrió, mi cuerpo más que rechazar esa situación se encendió con esa situación cosa que solo pude explicar por el alcohol y el porro que habíamos fumado hace un rato.

Me dirigí hasta ellos ahora uniéndome yo al baile, mi esposa al verme pareció sorprenderse, lo que me hizo pensar que todo este rato pensaba que bailaba conmigo, lo que me tranquilizo, pues Luis se veía muy borracho también y eso aminoraba, creía yo, la culpa de ambos, entonces ella me beso al tiempo que note que mantenía la mano de Luis tomada y lo empujaba contra ella quedando nuevamente apretada entre ambos con mis manos en su cintura que sentían los dedos de Luis que poyaba sus manos en el trasero de mi esposa mientras ella lo movía sugestivamente.

Allí bailamos los tres hasta altas horas de la madrugada, y aunque mi esposa me besaba cada vez con más frecuencia pude notar que sus manos tomaban confianza con nuestro amigo llevándoselas al vientre o al pecho disimuladamente en los momentos de baile, intentando ocultar con muy poca destreza, producto del alcohol seguramente su deseo de ser tocada por Luis.

Estaba realmente excitada y aunque a mí me bailaba notoriamente más eróticamente constantemente buscaba al ritmo de la canción de turno para mover sus manos en dirección a Luis para rozar su entrepierna o dejarse tocar su busto en algún giro o para darme la espalda y al tiempo que apretaba su trasero contra mi miembro que estaba a reventar, se quedaba de frente a Luis y podía notar que su cara se acercaba a la de Luis.

No alcanzaba a ver qué ocurría pero no tenía dudas que le daba besos cortos y aunque pude haberlo detenido no lo hice pues cuando eso ocurría podía sentir como su trasero se apretaba más contra mí, como si lo empujase Luis lo que por la posición de mi esposa y por los profundos suspiros que mi esposa exhalaba en cada uno de esos momentos, suspiros que yo conocía bien y que me dio a entender que no era con su cuerpo que la empujaba, era evidente, más aún cuando note que la mano de mi esposa estaba hacia adelante tomando la de Luis como guiándola hasta su entrepierna, la que mi amigo al parecer más que acariciar apretaba con fuerza estremeciendo a mi esposa que ahora estaba perdida en deseo.

Lo anterior lo pude comprobar rápidamente pues cuando tuve oportunidad toque a mi esposa en su intimidad y note como su falda, corta como era estaba más levantada de lo común y que a esta altura bastaba un mínimo esfuerzo para alcanzar su intimidad su calzón algo corrido dejaba paso libre hasta sus labios que estaban húmedos como nunca antes los había sentido, en un momento pude mantener mi mano un momento y sentí como palpitaba como queriendo explotar por lo que comprendí que no fue solo sus labios lo que Luis toco, sino que también su interior, que parecía arder.

Así nos dio la hora de cierre del local y comenzamos el camino a las cabañas, por el camino tambaleantes, llevamos a mi esposa en medio ella iba prácticamente colgando de nosotros, y entre risotadas avanzábamos, a ratos notaba como se pegaba a Luis y como este la sostenía, intentando en cada contacto manosearla lo más posible, lo que le sacaba a mi esposa miradas picaras de complicidad con nuestro amigo que yo fingía no notar y por lo tanto siguieron en ello a lo largo del camino, sabíamos que nuestros amigos no estaban allí pero al llegar notamos el vehículo de ellos.

Entonces nos asomamos a la puerta y dado que yo tenía la llave deje a Luis sosteniendo a mi esposa, mientras con dificultad intentaba abrir la puerta, entonces algo realmente me perturbo, pero de un modo diferente, me excito, a mis espaldas creí escuchar el ruido de un beso uno de esos que mas que un beso es una comida de boca.

Aun así, decidí omitir ello considerando mi borrachera y la de ellos, de todas formas, al cruzar la puerta la noche habría terminado y ella volvería a ser solo mía.

Al entrar a la cabaña notamos las evidencias de la llegada de nuestros amigos de hecho la habitación de Luis, la que ocuparía esa noche estaba ocupada por ellos, y por los ruidos estaban en plena faena, así que Luis quedo de dormir en el sofá de la cabaña, pero para nuestra sorpresa estaba lleno de cajas y bolsas traídas por nuestros amigos, con víveres y otras cosas que impedían a Luis descansar allí, mi esposa entonces tomo a Luis de un brazo y a mi del otro y partimos a nuestro cuarto.

Mi intención era que mi esposa durmiese en el rincón y yo dormir en medio, y así lo espere durante un rato en la cama tirado al igual que Luis, mientras mi esposa en el baño se preparaba para dormir, pero producto del alcohol y el cansancio me dormí lo suficiente como para despertar cuando ella se instaló entre ambos y allí se quedó, al lado sentía como Luis respiraba profundamente rendido por el sueño y yo aun borracho y soñoliento preguntándome si todo lo vivido había sido real o solo la imaginación incitada por el alcohol.

Entonces decidí probar besándola profundamente lo cual ella contesto con un beso que me dejo ver el deseo que la embargaba, la besé por unos minutos sintiendo su respiración agitarse cada vez más y sentí sus manos acariciar mi rostro y luego tomar las mías para llevarlas a sus senos, los que cuidadosamente descubrí con el morbo que significaba tener a Luis a un costado quien cada vez parecía menos dormido, y su respiración había pasado de profunda a agitada.

Aun así continue tocando el pecho de mi esposa, lo bese inclusive hasta que en un momento y llevado por la curiosidad tome la mano de Luis quien apenas puso resistencia y la puse en el seno de mi mujer, y pude notar que ella lo reconoció de inmediato pues tuvo un profundo suspiro de placer, de quien sabe estar experimentando algo inesperado y nuevo allí nos besamos y acariciamos borrachos durante 20 minutos o 30.

Cuando un ruido que me saco de mi beso y dado que estaba todo tan oscuro que no se veía nada puse mayor atención y entonces escuche a mi esposa con la respiración aún más agitada, como cuando la tocaba en nuestras noches, y balbuceando algo, me acerque a ella para escucharla y logre oír claramente como su voz entrecortada exhalaba palabras que más que palabras eran gemidos, eran de placer, la recorrí con mis manos de forma delicada y note que no solo tenía sus senos al aire, sino que su camisón de pijama estaba levantado, exhibiendo no solo sus hermosas piernas sino que prácticamente su trasero entero y sus manos estaban abajo.

Me sorprendió y excito pensar que producto de la borrachera y el estímulo mi tan tímida esposa se estaba masturbando entre nosotros pero cuando baje la mano hasta su entrepierna note que no era su mano la que la acariciaba, Luis pasaba su mano delicadamente desde atrás hacia adelante en un ritmo que evidentemente la tenía alucinada pues cuando mi mano topo la de Luis pude notar que su mano estaba húmeda sino que literalmente mojada.

En ese momento no pude evitar darle un beso a mi esposa que me lo respondió de forma que dejo salir en mi boca un profundo suspiro saturado de alcohol que en un segundo se convirtió en un gemido. Desde ese momento ya no tuvimos vuelta atrás.

Así pues, termine de quitar su camisón dejándola completamente desnuda con sus senos al aire, que me hacían notar al tacto lo duros que estaban sus pezones los cuales comencé a mordisquear al tiempo que note que ella giraba su rostro hacia atrás para dejar a Luis besar su cuerpo yo por mi parte comencé a bajar mis besos y lamidas desde sus pezones hasta su vientre.

Fue entonces cuando sentí que Luis se acomodaba, pase mi mano a la entrepierna de mi mujer, y comencé a acariciarla como sé que se estimula de mayor manera, obligándola en un quejido de placer a retroceder con su cola hasta Luis, prácticamente entregándosela, este último sin aguardar indicación alguna se acercó a ella y la beso al tiempo que con un movimiento rápido se pegaba a su cuerpo, típico movimiento de mi.

7 COMENTARIOS

  1. es un placer poder estar con dos hombres a la vez con mi marido lo hemos hecho cantidad de veces y cada vez me gusta mas el ser penetrada por dos al mismo tiempo

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