Gracias abuelo (1 de 2)
En ese momento no me sentía ya su nieta, yo era una mujer sedienta de regocijos que buscaba complacer mis instintos más vehementes. Todo mi cuerpo pedía una penetración del sexo que él no podía darme y con bronca le grité: "¡méteme el dedo en el culo!" y metió su de...