Con el carnicero de mi barrio (1)
Yo estaba loca de excitación y morbo, por lo que le pedí que me follara. Sin poner objeción alguna a mis últimas palabras, Oscar me cogió por la cintura y me subió a horcajadas sobre él. Luego me hundió su glande en mi raja y, de un solo empujón me la metió entera en el coño. Yo comencé a cabalgarle...